miércoles, 23 de septiembre de 2009
Blufis Blufis plan push
Tengo frio. Hola, no tenés idea del culo de frio que está haciendo hoy, a esta hora....Hola, cómo esta todo? Llegué hace poco. La Calle... con C mayúscula porque es la Calle... está fría y la cama cada vez mas inmensa. Tengo frío. Dónde estás? A veces te imagino sentado y despachando, y yo no sé por qué, pero siempre estás ahí, despachándome... no sé hacía donde. Solo quería escribirle-.-- yo no sé por qué pero siempre quiero hacerlo y nunca encuentro qué decirle. Hoy quiero decirle que hace rato pensé en Ud. que no lo tengo ni clavado en el pecho ni en ningún otro lado, pero lo tengo, bueno quizá clavado en la pared junto con los cuadros de Miró. Pero lo tengo en alguna parte y no me deja y no es que yo quiera que me deje es que a veces solo quiero contarle cosas pero ya es destiempo y el destiempo es un enemigo que no conozco, porque cuando uno conoce los enemigos puede luchar contra ellos y a veces con ellos pero este destiempo me está costando y cada vez tengo menos fuerza para pelear... y a veces simplemente no quedan muchas cosas por la cuales librar la batalla...Ni siquiera sé por qué desgastarme y continuar, pero continúo y me desgasto o mas bien me desprendo de todas esas cosas que nunca le dije y las dejo solo irse, así no vayan hasta Ud. y le cuenten todo, así simplemente se pierdan en el espacio infinito que se extiende entre los dos que no es ningún nosotros, porque esa palabra ya no existe entre Ud. y yo. Y ahora tengo un trabajo nuevo... uno de esos trabajos que pagan muy bien y generan miedo... pero ya lo tengo y cuando faltas te extraño, no te extraño, no lo que eras sino lo que nunca volviste a ser o quizá lo que extraño son las tantísimas cosas que fuiste, y es extraño que lo piense ahora que tengo un trabajo nuevo... un trabajo que como todas las cosas de mi vida de hoy, no tiene nada de que ver contigo ni con lo que eras, ni con lo que sos ahora.... y eso si que me entristece... más que todo lo que no te dije o no te quise hacer saber. Y ahora ya no queda mucho que decirte, porque quizá ya dejaste de leer esto hace mucho rato, porque perdiste el interés mientras yo sigo escuchando "basta de llamarme así" y en realidad creo que no importa mucho porque escuchar una, dos o cien mil canciones que me acuerden de tu nombre no quiere decir que realmente te esté pensando, simplemente puedo excusarme en que el computador decidió por sí solo colocar canciones que de una u otra forma me trajeron uno u otro recuerdo de los años que ya no nombro porque no es necesario, de los días que simplemente un día saqué de mi lista de días favoritos e imprescindibles. Y no es que yo quiera mencionarlo pero te quiero, quizá no te ame como lo hice antes en ese pasado que de vez en cuando recuerdo y del que tal vez debería renegar o quizá olvidar, pero sé que te quiero y que muchas veces desearía que el tiempo o nosotros mismos o lo que quieras argumentar, no nos hubiera separado de esta forma, esta forma que a veces no sé cómo manejar, que me deja absorta de cuando en cuando, que me complica los días una semana al año. Afortunadamente la de este año ya fue y la del próximo seguramente no tendrás que conocerla, como no has conocido las últimas tres. Déjame cada cuatro años hacerlo... Quizá no te sea agradable ni confortante, pero una semana por cuatrienio no parece muy complicado... Yo te he sobrevivido durante todo este tiempo. Hasta luego, no me conteste nada, no me diga nada, no se enoje, no.... no se enoje. No me escriba si no tiene algo que decir, Ud. nunca le es infiel a ese postulado y por eso y por mil quinientas treinta y ocho cosas más lo respeto... haga lo de siempre, léame si quiere y simplemente la próxima vez que me vea, tal vez algún ocho, me sonreirá o arrugará la frente para decirme -hola Ch- . Es así, como siempre, como desde que yo no tenía nada, como desde antes de llegar hasta Ud. Ch.
VEINTIDÓS
SOY UN BARCO
UN ROTO, ROJO Y PERDIDO BARCO QUE NAVEGA EN LAS AGUAS DE TU OLVIDO
SOY UN BARCO SIN RUMBO COMO TU CIELO DE MAYO
SOY UN BARCO
LA TORMENTA DOBLÓ MIS VELAS Y NAUFRAGO SIN ENCONTRAR ORILLA. SIN VOS. SIN MI SOSIEGO
SOY UN BARCO
NAVEGO ENTRE TUS MIEDOS Y TUS ANSIAS, ME PIERDO Y ME HUNDO EN ESE CRUENTO MAR DE TUS OJOS
FUI UN BARCO ROJO, YA NO RECUERDO MÁS.
UN ROTO, ROJO Y PERDIDO BARCO QUE NAVEGA EN LAS AGUAS DE TU OLVIDO
SOY UN BARCO SIN RUMBO COMO TU CIELO DE MAYO
SOY UN BARCO
LA TORMENTA DOBLÓ MIS VELAS Y NAUFRAGO SIN ENCONTRAR ORILLA. SIN VOS. SIN MI SOSIEGO
SOY UN BARCO
NAVEGO ENTRE TUS MIEDOS Y TUS ANSIAS, ME PIERDO Y ME HUNDO EN ESE CRUENTO MAR DE TUS OJOS
FUI UN BARCO ROJO, YA NO RECUERDO MÁS.
No. 21
Noche.
Desvanezco.
Sus ojos.
Me pierdo en su sonrisa. Me aniquilan sus silencios.
Y ahí está. No se aleja.
Viene hasta mí con su existencia, con la soledad en sus zapatos. Con su sombra dibujada en el infinito. Con los pasos cargados de lluvia.
Y me mira y luego disimula. Y me sonríe. Y me pregunta constantemente qué ha sido de mí y no halla forma de controvertir mis silencios fijos. Y me ama, pero se rehúsa a sentir. Y lo amo, pero nos atamos a una calma muda y ciega. Y no decimos nada. Sólo un ridiculo -hasta luego-.
Desvanezco.
Sus ojos.
Me pierdo en su sonrisa. Me aniquilan sus silencios.
Y ahí está. No se aleja.
Viene hasta mí con su existencia, con la soledad en sus zapatos. Con su sombra dibujada en el infinito. Con los pasos cargados de lluvia.
Y me mira y luego disimula. Y me sonríe. Y me pregunta constantemente qué ha sido de mí y no halla forma de controvertir mis silencios fijos. Y me ama, pero se rehúsa a sentir. Y lo amo, pero nos atamos a una calma muda y ciega. Y no decimos nada. Sólo un ridiculo -hasta luego-.
No. 6
Me libero. Puedo cerrar la puerta y partir. Me voy de ti. Camino sin prisa, sin voltear la mirada, huyendo de mí… de ti. Pero no es suficiente, no resisto la ausencia, no logro dejarte atrás.
Me libero. Pero la cárcel está dentro de mí. No logro salirme de aquí, me persigue, no es la sombra. Soy yo.
Me libero. Pero la cárcel está dentro de mí. Es imposible huir de la prisión del recuerdo.
Me libero. Pero la cárcel está dentro de mí. No logro salirme de aquí, me persigue, no es la sombra. Soy yo.
Me libero. Pero la cárcel está dentro de mí. Es imposible huir de la prisión del recuerdo.
No. 4
Existo. Estoy aquí. Escribo… ó solo imagino. Soy aire. Te amo. Conozco el amor… alguna vez he sido feliz. Qué soy. Ya no puedo creer más que lo que veo y a veces lo que veo no es real. Cómo darme cuenta. Vivo aún. Soy. La angustia ha regresado y ya no tengo tu abrazo, ya no tengo tus manos.
Tu ausencia existe. Nuestra ruptura es real. Existe por sí sola. Me aniquila. Alguna vez estuviste aquí. Me amas. Amor, ¿estoy viva?
Tu ausencia existe. Nuestra ruptura es real. Existe por sí sola. Me aniquila. Alguna vez estuviste aquí. Me amas. Amor, ¿estoy viva?
No. 3
Ahora las luces de la ciudad duermen, los gatos tienen frío, la lluvia despedaza los tejados, el sonido es el silencio. ¿Y mi amor? Dónde esperas. Dónde te escondes… ansío ver tus ojos. No tengo más que tu ausencia… asisto a tu vida pero no pertenezco a ti. Soy luna pero no de tu cielo. Me haces falta. Ahora me convierto en un grito y cruzo la ciudad desesperada, quiero encontrar tus ojos pero solo están las lámparas. Quiero ver pero no tengo luz. Estás a mi lado, pero ya no logro alcanzar tu mano.
Diecinueve de Mayo
Hoy te veo caminar entre la gente, desprevenido, silente, imaginando tu día de mañana, adelantándote a las horas.
Hoy te siento venir hasta mi alma, contarme una historia de aquellas que sabes, recrearme tu vida en un abrir y cerrar de ojos, vivirme en un suspiro.
Hoy te escucho plácidamente desde mi sillón, mientas te secas después de la ducha y buscas tu pijama gris, hablándome del mundo y la fantasía de las horas muertas... y te observo callada, sonriendo, esperando la pausa para hacer mi comentario, desenredándote el pelo con el cepillo, guardando tus zapatos en el closet.
Y luego pienso que me haces feliz, que estoy sintiendo mariposas amarillas, que estás aquí… hoy.
Hoy te siento venir hasta mi alma, contarme una historia de aquellas que sabes, recrearme tu vida en un abrir y cerrar de ojos, vivirme en un suspiro.
Hoy te escucho plácidamente desde mi sillón, mientas te secas después de la ducha y buscas tu pijama gris, hablándome del mundo y la fantasía de las horas muertas... y te observo callada, sonriendo, esperando la pausa para hacer mi comentario, desenredándote el pelo con el cepillo, guardando tus zapatos en el closet.
Y luego pienso que me haces feliz, que estoy sintiendo mariposas amarillas, que estás aquí… hoy.
Présteme sus ojos que veo poco
Necesito verlo reflejado en mi alma
Regáleme su color
Que me aburre lo claro de este día
Atraviéseme el corazón con un puñal de tristeza
Necesito morirme hoy
Ábrame su cielo
Que a mí se me oscureció la vida y quiero escapar hacia su sol
Dígame que no estoy sola
Y no vuelva a dejarme
Alquíleme su corazón un rato
Que me desespera su ausencia
Métase en mi cama esta noche
Que no concilio el sueño
Cercéneme el alma con sus ojos
Cláveme tres agujas en el corazón
Encuéntreme en su cielo
Porque yo no lo hallo en el mío.
No se me esconda ahora
Déjeme ver sus ojos.
Necesito verlo reflejado en mi alma
Regáleme su color
Que me aburre lo claro de este día
Atraviéseme el corazón con un puñal de tristeza
Necesito morirme hoy
Ábrame su cielo
Que a mí se me oscureció la vida y quiero escapar hacia su sol
Dígame que no estoy sola
Y no vuelva a dejarme
Alquíleme su corazón un rato
Que me desespera su ausencia
Métase en mi cama esta noche
Que no concilio el sueño
Cercéneme el alma con sus ojos
Cláveme tres agujas en el corazón
Encuéntreme en su cielo
Porque yo no lo hallo en el mío.
No se me esconda ahora
Déjeme ver sus ojos.
La tarde se hizo gris
Un gato cruzó la calle
Se cayeron las hojas secas
Del árbol de las flores violetas
La tarde se hizo ciertamente hermosa
Una tristeza atravesó mi pecho
Una lejanía que hace llorar mi alma
Un dolor que hace llorar el cielo
Ese amargo recuerdo en una tasa de café negro
Y el dulce de una galleta feliz.
Su penumbra oscureció la tarde
De este domingo que separó mi impávido ayer
De un lunes profundamente incierto
Las gotas han comenzado a caer
Se desbarata el cielo entre nubes rotas
Que hermosa tarde de domingo.
He pensado en tu vida
He escarbado en viejas heridas…
Me has hecho falta hoy.
Un gato cruzó la calle
Se cayeron las hojas secas
Del árbol de las flores violetas
La tarde se hizo ciertamente hermosa
Una tristeza atravesó mi pecho
Una lejanía que hace llorar mi alma
Un dolor que hace llorar el cielo
Ese amargo recuerdo en una tasa de café negro
Y el dulce de una galleta feliz.
Su penumbra oscureció la tarde
De este domingo que separó mi impávido ayer
De un lunes profundamente incierto
Las gotas han comenzado a caer
Se desbarata el cielo entre nubes rotas
Que hermosa tarde de domingo.
He pensado en tu vida
He escarbado en viejas heridas…
Me has hecho falta hoy.
…
DESPRECIO LAS HORAS EN LAS QUE SU VOZ NO ME LLEGA
DESPRECIO LOS PASOS QUE NO ME CONDUCEN HASTA SU ALMA
DESPRECIO LA RISA HUECA QUE ME DEJA ESTA VIDA DISTANTE
DESPRECIO LA APARENTE CALMA QUE ME CAUSO
INTENTANDO PENSAR QUE AQUÍ NO HA PASADO NADA.
…
MAÑANA ME IRÉ DE SUS OJOS CARMELITAS, DE SUS MANOS DE HIEL
MAÑANA LO DEJARÉ.
CAMINARÉ SIN PRISA Y ME ALEJARÉ DE SU VIDA
Y USTED VOLTEARÁ Y CUIDARÁ MIS PASOS CON SU MIRADA.
MAÑANA ME IRÉ CON EL LLANTO MUDO DE UN SILENCIO QUE HIERE.
MAÑANA… SÍ… MAÑANA, QUE ES CUALQUIER DÍA DESPUÉS DE HOY.
DESPRECIO LAS HORAS EN LAS QUE SU VOZ NO ME LLEGA
DESPRECIO LOS PASOS QUE NO ME CONDUCEN HASTA SU ALMA
DESPRECIO LA RISA HUECA QUE ME DEJA ESTA VIDA DISTANTE
DESPRECIO LA APARENTE CALMA QUE ME CAUSO
INTENTANDO PENSAR QUE AQUÍ NO HA PASADO NADA.
…
MAÑANA ME IRÉ DE SUS OJOS CARMELITAS, DE SUS MANOS DE HIEL
MAÑANA LO DEJARÉ.
CAMINARÉ SIN PRISA Y ME ALEJARÉ DE SU VIDA
Y USTED VOLTEARÁ Y CUIDARÁ MIS PASOS CON SU MIRADA.
MAÑANA ME IRÉ CON EL LLANTO MUDO DE UN SILENCIO QUE HIERE.
MAÑANA… SÍ… MAÑANA, QUE ES CUALQUIER DÍA DESPUÉS DE HOY.
Angustia
Angustia
Es su color de horas
Me pesa
Me cansa
Me hiere
Angustia
Es el espacio que se deriva de nuestras soledades
Es un pedazo de muerte
Es una constante de vida
Angustia
La recibo con beneplácito
Me quema
Me hace terna
Angustia es usted.
Y yo soy la calma amarilla que le regala una tarde de lluvia.
Es su color de horas
Me pesa
Me cansa
Me hiere
Angustia
Es el espacio que se deriva de nuestras soledades
Es un pedazo de muerte
Es una constante de vida
Angustia
La recibo con beneplácito
Me quema
Me hace terna
Angustia es usted.
Y yo soy la calma amarilla que le regala una tarde de lluvia.
sábado, 19 de septiembre de 2009
EL VERBO CONJUGADO
Áteme a su risa
Me provoca ser parte de su aliento
Regáleme un suspiro
El viento se cruza y enreda su pelo
Viértame en una copa, tómese mi alma
Me gustaría estar regada por su cuerpo
Léame en las horas negras
Mi sol alumbrará el oscuro padecer que son sus noches
Siéntame en la mirada fija de las nubes
Déjeme llover sobre sus hombros
Áteme a usted
Soy como una cometa azul
Vuelo
Pero me gusta estar retenida por sus hilos de plata.
Me provoca ser parte de su aliento
Regáleme un suspiro
El viento se cruza y enreda su pelo
Viértame en una copa, tómese mi alma
Me gustaría estar regada por su cuerpo
Léame en las horas negras
Mi sol alumbrará el oscuro padecer que son sus noches
Siéntame en la mirada fija de las nubes
Déjeme llover sobre sus hombros
Áteme a usted
Soy como una cometa azul
Vuelo
Pero me gusta estar retenida por sus hilos de plata.
ME TIENE
Me tiene
En la noche serena
En el olor de su piel
En un pedazo de historia
Me tiene
Sus palabras poseen mi alma
Su cuerpo posee mi humanidad
Somos imperfectos y nos damos muerte en un silencio
Me tiene
Vacilo cuando lo tengo en frente
Intento no descubrirme
Pero usted lo sabe todo
Me tiene
Quiero escapar de sus demonios
Pero no tengo voluntad
Todo lo he perdido en el marco de sus ojos
Me tiene
En la noche roja
En la prisa de su día
Me tiene
Y yo lo tengo metido en un baúl de madera.
En la noche serena
En el olor de su piel
En un pedazo de historia
Me tiene
Sus palabras poseen mi alma
Su cuerpo posee mi humanidad
Somos imperfectos y nos damos muerte en un silencio
Me tiene
Vacilo cuando lo tengo en frente
Intento no descubrirme
Pero usted lo sabe todo
Me tiene
Quiero escapar de sus demonios
Pero no tengo voluntad
Todo lo he perdido en el marco de sus ojos
Me tiene
En la noche roja
En la prisa de su día
Me tiene
Y yo lo tengo metido en un baúl de madera.
Lo busco
Lo busco
En la mirada distante de un anciano que cruzó la calle.
Lo busco
Pero no está.
Lo busco
En el clamor del suelo que pide agua
En las piedras que estropeo cuando camino.
Lo busco
Pero no lo encuentro.
Trato de llamarlo gritándole al viento que deseo ver su risa
Pero se burla de mí y no me oye.
Lo busco
Mi mirada se desgasta en el infinito del cielo de mayo.
En la mirada distante de un anciano que cruzó la calle.
Lo busco
Pero no está.
Lo busco
En el clamor del suelo que pide agua
En las piedras que estropeo cuando camino.
Lo busco
Pero no lo encuentro.
Trato de llamarlo gritándole al viento que deseo ver su risa
Pero se burla de mí y no me oye.
Lo busco
Mi mirada se desgasta en el infinito del cielo de mayo.
¿Cómo no?
Si esta noche sucia me lo trae en el viento, en el sonido de la música, en el silencio.
¿Cómo no?
Si está acá detrás de mi nombre de invierno. Detrás de las lágrimas que ya no resbalan de mis ojos.
¿Cómo no?
Si encendiste la máquina de hacer los días y no sé como pararla.
Venga, deténgame la vida.
Si esta noche sucia me lo trae en el viento, en el sonido de la música, en el silencio.
¿Cómo no?
Si está acá detrás de mi nombre de invierno. Detrás de las lágrimas que ya no resbalan de mis ojos.
¿Cómo no?
Si encendiste la máquina de hacer los días y no sé como pararla.
Venga, deténgame la vida.
Para Gabriel
Hay un espacio mudo en el que te siento respirar a mi lado, tan profunda y viva… tan melódicamente que se convierte en una sonata nocturna.
Hay una hora en la que suelo verte caminar al otro lado de la acera. Y te detienes en la multitud y me miras y sonríes… alzando tu mano como diciéndome: hola.
Hay días en los que te llamo con tanto deseo que puedo escuchar tus pasos serenos acercándose a mi puerta café. Y tocas mi piel de nieve con tus manos frías y siento que nada existe, que soy un suspiro, y veo el tiempo detenerse y hacerse humo… y me rindo al lado de tu cuerpo... perdida.
Solo puedo cerrar los ojos y desear que vuelvas.
Muerte: ¿Cuántas veces más vas a dejarme viva?
Hay una hora en la que suelo verte caminar al otro lado de la acera. Y te detienes en la multitud y me miras y sonríes… alzando tu mano como diciéndome: hola.
Hay días en los que te llamo con tanto deseo que puedo escuchar tus pasos serenos acercándose a mi puerta café. Y tocas mi piel de nieve con tus manos frías y siento que nada existe, que soy un suspiro, y veo el tiempo detenerse y hacerse humo… y me rindo al lado de tu cuerpo... perdida.
Solo puedo cerrar los ojos y desear que vuelvas.
Muerte: ¿Cuántas veces más vas a dejarme viva?
LA DAGA
Un día es tu nombre
Todos los sonidos lo mencionan
Todas las voces lo rezan
Otro día es tu olor
Al abrir el closet
Al cerrar el cajón
Cuando respiro tu aire.
Luego son tus ojos
En la mirada absorta del sol de las diez de la mañana
En el gato que maúlla desde el techo de en frente
Cualquier hora del día tiene un pedazo tuyo
Te vivo, aunque parece que para vos ya he muerto.
Todos los sonidos lo mencionan
Todas las voces lo rezan
Otro día es tu olor
Al abrir el closet
Al cerrar el cajón
Cuando respiro tu aire.
Luego son tus ojos
En la mirada absorta del sol de las diez de la mañana
En el gato que maúlla desde el techo de en frente
Cualquier hora del día tiene un pedazo tuyo
Te vivo, aunque parece que para vos ya he muerto.
Tener que odiarlo
Y los días pasan
Y ya no cuento las horas
Todas son iguales. Todas son horas largas.
No lo veo
No sé de usted
No conozco su paradero
No velo su sueño
Todos los días son pasado
Todas mis noches son recuerdo.
Cómo quisiera olvidarme de su día
No traerlo a mi memoria
No tenerlo adentro.
Cómo quisiera deshacerme
De su déspota mirada
Cómo quisiera que no me clavara su angustia
Pero no.
No lo conozco, no lo vivo
Que fatigante es amarlo y tener que odiarlo.
Y ya no cuento las horas
Todas son iguales. Todas son horas largas.
No lo veo
No sé de usted
No conozco su paradero
No velo su sueño
Todos los días son pasado
Todas mis noches son recuerdo.
Cómo quisiera olvidarme de su día
No traerlo a mi memoria
No tenerlo adentro.
Cómo quisiera deshacerme
De su déspota mirada
Cómo quisiera que no me clavara su angustia
Pero no.
No lo conozco, no lo vivo
Que fatigante es amarlo y tener que odiarlo.
Deseo:
Ver su rostro
Sentir su presencia helante
Capturar en un suspiro su silencio
Tocar su piel de nieve
Caminar de su mano esta noche
Burlarme de las sombras que me persiguen
Instalarme en su alma
Que no me deje ir
Que no me saque de su vida
Discutir sobre lo inefable de existir
Tomar una taza de café a su lado
Que me platique de su tarde
Desprender este dolor que me ahoga
Sonreírle
Besar sus labios, esos que ya no me sienten
Acariciarle las entrañas
Olvidarme de todo lo que hoy nos aleja
Escuchar su voz de trueno.
Simplemente deseo
Hacerle el amor.
Sentir su presencia helante
Capturar en un suspiro su silencio
Tocar su piel de nieve
Caminar de su mano esta noche
Burlarme de las sombras que me persiguen
Instalarme en su alma
Que no me deje ir
Que no me saque de su vida
Discutir sobre lo inefable de existir
Tomar una taza de café a su lado
Que me platique de su tarde
Desprender este dolor que me ahoga
Sonreírle
Besar sus labios, esos que ya no me sienten
Acariciarle las entrañas
Olvidarme de todo lo que hoy nos aleja
Escuchar su voz de trueno.
Simplemente deseo
Hacerle el amor.
Usted se ha ido.
No volverá. Lo sé.
La tarde suavemente se aleja
La noche me lo trae en forma de anhelo
Lloro, pero no de angustia. Ya no lloro por usted.
Lloro por lo que ha dejado de ser.
Usted se ha ido
No volverá. Lo sé.
Las montañas se fundirán ante mis ojos
El tiempo se derretirá entre mis manos
Y no escucharé palabra suya
No lo recitaré en el viento.
Usted se ha ido.
Y ya no va a volver
Mañana dejaré de llorarlo
El problema radica en cuándo dejaré de amarlo.
No volverá. Lo sé.
La tarde suavemente se aleja
La noche me lo trae en forma de anhelo
Lloro, pero no de angustia. Ya no lloro por usted.
Lloro por lo que ha dejado de ser.
Usted se ha ido
No volverá. Lo sé.
Las montañas se fundirán ante mis ojos
El tiempo se derretirá entre mis manos
Y no escucharé palabra suya
No lo recitaré en el viento.
Usted se ha ido.
Y ya no va a volver
Mañana dejaré de llorarlo
El problema radica en cuándo dejaré de amarlo.
MARIPOSAS AMARILLAS
Una caricia se siente
Se siente tu mano cálida rozando lentamente mi mejilla
Secando una lagrima.
Un beso se siente
Se siente tu boca húmeda
Perturbando unos labios cerrados pero impacientes... los míos.
Un abrazo se siente
Se sienten tus brazos cercando mi cuerpo
Deslizándose por mi espalda hasta la cintura.
Un dolor de cabeza se siente
Se siente tu mirada baja perdida en la oscura noche
Tras un te quiero solitario de mi voz.
Una tristeza se siente
Se sienten tus ojos y las horas de lejanía
Revoloteando en el vacío de nuestra habitación sin vos.
El amor se siente
Se siente cuando despierto de un mal sueño
Y está tu mano cálida rozando mi mejilla
Se siente al perturbarse mi boca con tu boca húmeda
Se siente en la presión de tus brazos fuertes
Se siente en el silencio de tu voz
Y en la espera de tus pasos.
Se siente aquí adentro
Revoloteando como las mariposas amarillas
De un cuento viejo.
Se siente tu mano cálida rozando lentamente mi mejilla
Secando una lagrima.
Un beso se siente
Se siente tu boca húmeda
Perturbando unos labios cerrados pero impacientes... los míos.
Un abrazo se siente
Se sienten tus brazos cercando mi cuerpo
Deslizándose por mi espalda hasta la cintura.
Un dolor de cabeza se siente
Se siente tu mirada baja perdida en la oscura noche
Tras un te quiero solitario de mi voz.
Una tristeza se siente
Se sienten tus ojos y las horas de lejanía
Revoloteando en el vacío de nuestra habitación sin vos.
El amor se siente
Se siente cuando despierto de un mal sueño
Y está tu mano cálida rozando mi mejilla
Se siente al perturbarse mi boca con tu boca húmeda
Se siente en la presión de tus brazos fuertes
Se siente en el silencio de tu voz
Y en la espera de tus pasos.
Se siente aquí adentro
Revoloteando como las mariposas amarillas
De un cuento viejo.
Y corro como una liebre solitaria por los caminos de tu vida.
Y me hago a la punta de una estrella para mirarte de cerca.
Y me siento en tu mirada mágica porque me veo hueca
Porque necesito un poco de luz.
Y me oigo reír a lo lejos porque estoy soñando.
No veo la soledad porque yo soy ella
No siento el hueco ya
Ahora soy luna llena.
Y corro por la orilla, descalza
Sintiendo la brisa de tu aliento
Y navego en los mares, en tus manos
Y no me hundo, floto, vuelo.
Soy mujer de nuevo
Y estoy parada en frente tuyo.
Perdida en tus ojos.
Y me hago a la punta de una estrella para mirarte de cerca.
Y me siento en tu mirada mágica porque me veo hueca
Porque necesito un poco de luz.
Y me oigo reír a lo lejos porque estoy soñando.
No veo la soledad porque yo soy ella
No siento el hueco ya
Ahora soy luna llena.
Y corro por la orilla, descalza
Sintiendo la brisa de tu aliento
Y navego en los mares, en tus manos
Y no me hundo, floto, vuelo.
Soy mujer de nuevo
Y estoy parada en frente tuyo.
Perdida en tus ojos.
NO RONCA
No ronca
Vacía sus bolsillos antes de dormir
Trae un vaso con agua.
No ronca
Sus zapatos son pesados
Sus pasos son largos, lentos, sin ritmo.
No ronca
En el sol brilla su pelo
Para mí, brilla en la oscura noche.
No ronca
Es un perro fatigado
Es un gato vagabundo. Es un jaguar.
Tiene un poco de hombre.
No ronca
Pero eso no quiere decir
Que yo duerma toda la noche.
Vacía sus bolsillos antes de dormir
Trae un vaso con agua.
No ronca
Sus zapatos son pesados
Sus pasos son largos, lentos, sin ritmo.
No ronca
En el sol brilla su pelo
Para mí, brilla en la oscura noche.
No ronca
Es un perro fatigado
Es un gato vagabundo. Es un jaguar.
Tiene un poco de hombre.
No ronca
Pero eso no quiere decir
Que yo duerma toda la noche.
MIRADA CARMELITA
Hay una luz tenue
Que oculta el pálido reflejo de mi alma.
Tu mirada carmelita
Desbarata la calma de un día claro.
Hay un cielo cerca y no queda precisamente sobre nuestras cabezas.
Lo veo, en el espacio infinito de tu mirada carmelita.
Entre tus telarañas,
En el abre y cierra de tus párpados.
Que oculta el pálido reflejo de mi alma.
Tu mirada carmelita
Desbarata la calma de un día claro.
Hay un cielo cerca y no queda precisamente sobre nuestras cabezas.
Lo veo, en el espacio infinito de tu mirada carmelita.
Entre tus telarañas,
En el abre y cierra de tus párpados.
Anoche vi caer una estrella
Tal vez era un meteorito
Tal vez era un cometa luminoso
Perdido en el firmamento negro.
Anoche yo también me perdí
No conocía la gente a mí alrededor
No conocía las calles, ni las luces de las farolas.
Fue una noche angustiante.
Tenía puestas las gafas y no veía sus ojos
No veía los rostros de las casas, ni las fachadas de la multitud.
Todo se había desfigurado.
Solo vi esa Estrella. Meteoro. Cometa.
Y creí que podía pedir un deseo
Desee tus ojos.
No viniste.
La verdad, solo era una colilla encendida que volaba por los aires.
Tal vez era un meteorito
Tal vez era un cometa luminoso
Perdido en el firmamento negro.
Anoche yo también me perdí
No conocía la gente a mí alrededor
No conocía las calles, ni las luces de las farolas.
Fue una noche angustiante.
Tenía puestas las gafas y no veía sus ojos
No veía los rostros de las casas, ni las fachadas de la multitud.
Todo se había desfigurado.
Solo vi esa Estrella. Meteoro. Cometa.
Y creí que podía pedir un deseo
Desee tus ojos.
No viniste.
La verdad, solo era una colilla encendida que volaba por los aires.
A tu silencio
(Espacio mudo)
Y como ya no alcanzo a decir más
Mi corazón se vuelve humo
Mis manos se ponen tan frías
Cómo mi nariz roja de día húmedo.
Divago en las palabras
Porque no encuentro salida apropiada
Y enredo mi pelo rojo con los dedos fríos
Y me quedo parada observando el infinito.
Te vas.
Solo puedo derramar una lágrima rota
El nudo en la garganta se aprieta.
Suspiro para hacerme valiente
Para que no voltees y me veas tan vulnerable.
Que mal se siente tu silencio.
Y como ya no alcanzo a decir más
Mi corazón se vuelve humo
Mis manos se ponen tan frías
Cómo mi nariz roja de día húmedo.
Divago en las palabras
Porque no encuentro salida apropiada
Y enredo mi pelo rojo con los dedos fríos
Y me quedo parada observando el infinito.
Te vas.
Solo puedo derramar una lágrima rota
El nudo en la garganta se aprieta.
Suspiro para hacerme valiente
Para que no voltees y me veas tan vulnerable.
Que mal se siente tu silencio.
A RATOS
Me escribe a ratos
Me ama siempre
A ratos me lo deja sentir
Y a ratos lo oculta demasiado bien.
Me escribe a ratos... Eso dice
Me hizo eterna
Pero sospecho... no sospecho nada...
No lo sé.
A ratos no lo entiendo.
La mayor parte del tiempo lo amo
Pero a ratos quisiera clavarle mis agujas de tejer en el pecho
Amarrarle una piedra pesada al pie y echarlo al mar
Tirarlo de su barco
A ratos quiero matarlo.
Me escribe a ratos
No sé qué tan cierto sea lo que dice.
Mejor... creo que me vive a ratos
Cuando sonríe, cuando se asfixia.
Creo que me gustaría que pasara la noche a mi lado... Sí.
Pero no vendrá.
Aún sabiendo que a ratos también El necesita de mi vida.
Me ama siempre
A ratos me lo deja sentir
Y a ratos lo oculta demasiado bien.
Me escribe a ratos... Eso dice
Me hizo eterna
Pero sospecho... no sospecho nada...
No lo sé.
A ratos no lo entiendo.
La mayor parte del tiempo lo amo
Pero a ratos quisiera clavarle mis agujas de tejer en el pecho
Amarrarle una piedra pesada al pie y echarlo al mar
Tirarlo de su barco
A ratos quiero matarlo.
Me escribe a ratos
No sé qué tan cierto sea lo que dice.
Mejor... creo que me vive a ratos
Cuando sonríe, cuando se asfixia.
Creo que me gustaría que pasara la noche a mi lado... Sí.
Pero no vendrá.
Aún sabiendo que a ratos también El necesita de mi vida.
Un silencio
Es el espacio en que deseas irte
El momento en que desearías que estuviera muerta.
Un silencio
Es una hoja seca que no la pisa nadie
Es una tarde de domingo sin fútbol.
Un silencio
Es tu dolor en cápsulas
Tu vacío hecho segundos.
Desearía que tus silencios no fueran de piedra
Pero lamentablemente pesan
Me caen como golpes bajos oprimiendo mi pasividad de flor.
Un silencio
Es el tiempo que me tomo para escribirle a tu alma.
Un silencio es tu nombre
Tus silencios desprenden gotas de lluvia de mis ojos.
Y yo que creí que anoche había sido la noche de los silencios...
Ojalá que nunca se te calle el alma.
Es el espacio en que deseas irte
El momento en que desearías que estuviera muerta.
Un silencio
Es una hoja seca que no la pisa nadie
Es una tarde de domingo sin fútbol.
Un silencio
Es tu dolor en cápsulas
Tu vacío hecho segundos.
Desearía que tus silencios no fueran de piedra
Pero lamentablemente pesan
Me caen como golpes bajos oprimiendo mi pasividad de flor.
Un silencio
Es el tiempo que me tomo para escribirle a tu alma.
Un silencio es tu nombre
Tus silencios desprenden gotas de lluvia de mis ojos.
Y yo que creí que anoche había sido la noche de los silencios...
Ojalá que nunca se te calle el alma.
Soy de cielo cuando sus manos me tocan
Cuando recorre mi cuerpo de principio a fin.
Soy de cielo, y lluevo para hacerme libre.
Soy de silencio si su voz me habla
Y me pierdo entre sus palabras necias.
Soy de murmullo de viento cuando pronuncia mi nombre.
A su lado soy de cal.
Y mis manos se convierten en piedra como si así se hicieran menos humanas.
Y me deshago cuando me sumerjo en su mar.
Soy de miedo cuando se va cada mañana
Soy de espera hasta verlo volver
Y me estremezco al compás de sus pasos.
Soy de fragmentos suyos, soy de usted.
Cómo quisiera que su alma no se quebrara de esa manera cuando existe.
Pero es su esencia, la que le hace hombre,
Y su humanidad también es vulnerable.
Soy de su imaginación porque solo en ella me concibe
Y me pone nombres diferentes y rostros diversos.
Pero sigo siendo yo, con las mismas entrañas que conoce tan bien.
Con el mismo color de voz y la paciencia amarilla.
Soy de mañana fría y tarde de mayo
Y mis estrellas han llevado mi destino por el camino de su signo
Y me tropecé con el carnero en sus ojos
Y amé su nombre de Rey.
Soy de cielo gris
Y me duermo en sus brazos en la noche tibia.
Amo su mirada de silencio y su mundo que habitar no puedo.
Cuando recorre mi cuerpo de principio a fin.
Soy de cielo, y lluevo para hacerme libre.
Soy de silencio si su voz me habla
Y me pierdo entre sus palabras necias.
Soy de murmullo de viento cuando pronuncia mi nombre.
A su lado soy de cal.
Y mis manos se convierten en piedra como si así se hicieran menos humanas.
Y me deshago cuando me sumerjo en su mar.
Soy de miedo cuando se va cada mañana
Soy de espera hasta verlo volver
Y me estremezco al compás de sus pasos.
Soy de fragmentos suyos, soy de usted.
Cómo quisiera que su alma no se quebrara de esa manera cuando existe.
Pero es su esencia, la que le hace hombre,
Y su humanidad también es vulnerable.
Soy de su imaginación porque solo en ella me concibe
Y me pone nombres diferentes y rostros diversos.
Pero sigo siendo yo, con las mismas entrañas que conoce tan bien.
Con el mismo color de voz y la paciencia amarilla.
Soy de mañana fría y tarde de mayo
Y mis estrellas han llevado mi destino por el camino de su signo
Y me tropecé con el carnero en sus ojos
Y amé su nombre de Rey.
Soy de cielo gris
Y me duermo en sus brazos en la noche tibia.
Amo su mirada de silencio y su mundo que habitar no puedo.
Tocó la puerta de mi alma teñida de ausencia, de café oscuro.
Cruzó por el umbral de mis anhelos
Y sacudió las cenizas del holocausto aquel, las ruinas de mi vida.
Se instaló en mi cuerpo
Acomodó las maletas en el closet
Y dejó su olor en todo el lugar.
Me contó historias, curó las heridas que El mismo abrió un día.
Me regaló la noche y las estrellas...
Y me hizo feliz en una sonrisa.
A El en este día mi beso
A El esta noche mi esencia
Gracias por haber nacido para mí.
Cruzó por el umbral de mis anhelos
Y sacudió las cenizas del holocausto aquel, las ruinas de mi vida.
Se instaló en mi cuerpo
Acomodó las maletas en el closet
Y dejó su olor en todo el lugar.
Me contó historias, curó las heridas que El mismo abrió un día.
Me regaló la noche y las estrellas...
Y me hizo feliz en una sonrisa.
A El en este día mi beso
A El esta noche mi esencia
Gracias por haber nacido para mí.
ETERNIDAD
Voy a vaciar tu sangre el día que mueras.
Voy a morir contigo.
Voy a velarte el sueño siempre
Y te echare al vuelo cuando la mañana sea tibia, cuando sea abril.
He de encadenarte al mundo
He de retenerte aquí por lo menos mientras viva.
He de sembrar en tu suelo infértil un poco de amor
Y se cosecharán alegrías.
He de acompañarte cuando la noche negra llegue
Voy a quedarme a tu lado.
Y seguiré durmiendo a tu derecha
Con una sonrisa blanca en los labios cada mañana
Con una tristeza menos cada noche.
Y te leeré cuando estemos viejos
Y dormirás mi último sueño
Y ya no habrá días
Tan solo dos historias haciéndose eternas,
Tan solo dos estrellas más en el firmamento.
Voy a morir contigo.
Voy a velarte el sueño siempre
Y te echare al vuelo cuando la mañana sea tibia, cuando sea abril.
He de encadenarte al mundo
He de retenerte aquí por lo menos mientras viva.
He de sembrar en tu suelo infértil un poco de amor
Y se cosecharán alegrías.
He de acompañarte cuando la noche negra llegue
Voy a quedarme a tu lado.
Y seguiré durmiendo a tu derecha
Con una sonrisa blanca en los labios cada mañana
Con una tristeza menos cada noche.
Y te leeré cuando estemos viejos
Y dormirás mi último sueño
Y ya no habrá días
Tan solo dos historias haciéndose eternas,
Tan solo dos estrellas más en el firmamento.
LEJOS
Lejos…
Así como las ranas del pantano, lejos.
Así como el cielo cálido de un ardiente abril.
Ahora estoy lejos.
Soy distancia que no se prolonga, mi silencio se ha ido volviendo piedra
Ya no sé cómo decirle que lo amo. Ya no sé si lo amo
Esta mañana me desperté y quería besarlo, quitarle la ropa
Y tal vez revolcarme un rato en su humanidad, cubrirme de su llanto.
Pero no.
Solo respondió con un agudo silencio y cruzó su espalda
Para hacer enorme la cama.
Lejos…
Así estoy de comprenderte.
Así estamos de llegar a amarnos. Lejos.
Cada minuto parece extenderse más la agonía.
Y solo lo observo callada, meditabunda, hasta que se da vuelta
Para no sentir el peso de mis ojos.
Lejos… Lejos estoy de vos.
Y vos estás años luz de mí.
¿Cómo podemos entonces, juntos seguir?
Así como las ranas del pantano, lejos.
Así como el cielo cálido de un ardiente abril.
Ahora estoy lejos.
Soy distancia que no se prolonga, mi silencio se ha ido volviendo piedra
Ya no sé cómo decirle que lo amo. Ya no sé si lo amo
Esta mañana me desperté y quería besarlo, quitarle la ropa
Y tal vez revolcarme un rato en su humanidad, cubrirme de su llanto.
Pero no.
Solo respondió con un agudo silencio y cruzó su espalda
Para hacer enorme la cama.
Lejos…
Así estoy de comprenderte.
Así estamos de llegar a amarnos. Lejos.
Cada minuto parece extenderse más la agonía.
Y solo lo observo callada, meditabunda, hasta que se da vuelta
Para no sentir el peso de mis ojos.
Lejos… Lejos estoy de vos.
Y vos estás años luz de mí.
¿Cómo podemos entonces, juntos seguir?
AÑOS
He sido tu angustia mucho tiempo
Y sabes que no me gusta intranquilizar tu alma
Pero vos insistís en lo mismo.
He sido un ángel en tu vida
Un día dijiste que había venido a salvarte de tu propio infierno. No lo creo.
Un día fui nada
Y podías cambiarme por una cerveza.
He sido la nada del todo de tu cama
He sido un motivo para sonreír.
Hoy soy tu vicio
Te escapas de este mundo que odias y corres tras mi voz.
Hoy soy una fuga de silencios. Mañana seré vacío.
Posiblemente huyas como de costumbre y seré tu recuerdo.
Me conformo con ser tu mujer de corazón paciente.
Por lo menos mientras vos seas mi hombre sepia oscuro.
Y sabes que no me gusta intranquilizar tu alma
Pero vos insistís en lo mismo.
He sido un ángel en tu vida
Un día dijiste que había venido a salvarte de tu propio infierno. No lo creo.
Un día fui nada
Y podías cambiarme por una cerveza.
He sido la nada del todo de tu cama
He sido un motivo para sonreír.
Hoy soy tu vicio
Te escapas de este mundo que odias y corres tras mi voz.
Hoy soy una fuga de silencios. Mañana seré vacío.
Posiblemente huyas como de costumbre y seré tu recuerdo.
Me conformo con ser tu mujer de corazón paciente.
Por lo menos mientras vos seas mi hombre sepia oscuro.
INVIERNO
Ha sido un invierno largo
Las mañanas se tiñen de blanco y el sol no se ve en días.
Ha sido una tristeza austera
Mi corazón se ha ido acostumbrando a su lejanía de siglos
Pero no renuncia a su regreso.
Ha sido un llanto pronunciado
Ha querido inundar mi calma, pero no puede desbaratar mi paciencia amarilla.
Ha sido un invierno maldito
Ha helado poco a poco el fuego
Y solo quedan angustiosos suspiros de tu aliento.
Ha sido un amor difícil
Pero no ha podido ganarme las batallas
He caído varias veces, me he perdido en la oscuridad
Pero siempre me levanto y ya no vacilo más.
Ha sido un invierno largo pero guardo aún su calor en mi piel
Como para no desfallecer ante tantas penas
Como para no olvidarme de lo que soy.
Si, éste ha sido un invierno siberiano
Se me han paralizado las manos y me duelen los pies, tengo la nariz roja.
El color de los días no tiene verde. Pero no importa.
Es invierno y sólo El sabe de esperas
Porque resiste otoños, veranos y primaveras
Tan solo por la satisfacción de juntar amantes a la luz de las velas.
Ha sido un invierno nuestro, y eso lo hace único.
Ámame en honor al invierno.
Deja caer sobre mí la lluvia que fabrican tus ojos.
Nieva encima de mis cordilleras y riega los valles de mi olvido con tu esencia.
Que ha sido un invierno largo, y hoy más que nunca, necesito de tu compañía.
Las mañanas se tiñen de blanco y el sol no se ve en días.
Ha sido una tristeza austera
Mi corazón se ha ido acostumbrando a su lejanía de siglos
Pero no renuncia a su regreso.
Ha sido un llanto pronunciado
Ha querido inundar mi calma, pero no puede desbaratar mi paciencia amarilla.
Ha sido un invierno maldito
Ha helado poco a poco el fuego
Y solo quedan angustiosos suspiros de tu aliento.
Ha sido un amor difícil
Pero no ha podido ganarme las batallas
He caído varias veces, me he perdido en la oscuridad
Pero siempre me levanto y ya no vacilo más.
Ha sido un invierno largo pero guardo aún su calor en mi piel
Como para no desfallecer ante tantas penas
Como para no olvidarme de lo que soy.
Si, éste ha sido un invierno siberiano
Se me han paralizado las manos y me duelen los pies, tengo la nariz roja.
El color de los días no tiene verde. Pero no importa.
Es invierno y sólo El sabe de esperas
Porque resiste otoños, veranos y primaveras
Tan solo por la satisfacción de juntar amantes a la luz de las velas.
Ha sido un invierno nuestro, y eso lo hace único.
Ámame en honor al invierno.
Deja caer sobre mí la lluvia que fabrican tus ojos.
Nieva encima de mis cordilleras y riega los valles de mi olvido con tu esencia.
Que ha sido un invierno largo, y hoy más que nunca, necesito de tu compañía.
Orilla de mis días, primer día, año nuevo.
Capitán:
Acordamos no volver a decir te amo, ni mencionar las mismas palabras que ya durante tanto tiempo nos han hecho daño. También acordamos no utilizar estos nombres, ni hablar de amor.
Sí… acordamos muchas cosas cuando no nos vemos y es fácil hablar de separarnos cuando no nos necesitamos, cuando no estamos acostados separados únicamente por diez centímetros de sábanas blancas.
Pero la noche cae y todo vuelve a teñirse de necesidad y encanto. Y me buscas los labios en la oscuridad sabiendo lo que irremediablemente no podemos obviar: que aún cuando tratemos de dejarlo todo a un lado, siempre vuelve… y nos hace revolcarnos en el silencio.
Cábala.
Capitán:
Acordamos no volver a decir te amo, ni mencionar las mismas palabras que ya durante tanto tiempo nos han hecho daño. También acordamos no utilizar estos nombres, ni hablar de amor.
Sí… acordamos muchas cosas cuando no nos vemos y es fácil hablar de separarnos cuando no nos necesitamos, cuando no estamos acostados separados únicamente por diez centímetros de sábanas blancas.
Pero la noche cae y todo vuelve a teñirse de necesidad y encanto. Y me buscas los labios en la oscuridad sabiendo lo que irremediablemente no podemos obviar: que aún cuando tratemos de dejarlo todo a un lado, siempre vuelve… y nos hace revolcarnos en el silencio.
Cábala.
(Tomada de “este amor furtivo lo busca” No. 14)
Recordado Capitán:
Las horas pasan minuto tras minuto. El tiempo que existe detrás de mi espalda. El tiempo que ahoga mi alma quieta.
Antes esperaba despierta, altiva, expectante. Antes me hacía verano y primavera para disfrazar mi mirada invernal. Antes una lágrima se aposentaba en mi mejilla sin pedir excusas, era un espacio vacío que esperaba por su regreso. Sin fin.
Un día descubrí que de su mano el mundo blanco y negro se desteñía paulatinamente, un día me hice viento.
Le pregunté si aun me amaba y su respuesta confirmó todas mis sospechas.
Un día decidí versar sobre su camino mis pasos y dejé de llorar su partida. Un día lo acepté como se ofrecía y callé para siempre la voz tunante de las horas amargas.
Hoy lo amo. Lo amo tanto como cuando aprendí a reflejarme en sus ojos carmelitas, tanto como siempre, como nunca. Mis palabras no son justas, ni completas, mi sosiego siempre está en sus manos… no volverá a dejarme sola aun cuando mis pasos se distancien más y más de los suyos, aún cuando su sombra no me cobije. Si le pido un beso seguramente me dará un abrazo, se disgustará un segundo y sonreirá cuando le diga que estoy loca.
No desprecie jamás las horas en las que de su mano camino ó el tiempo que dedico a escribirle un suspiro. Las palabras son una parte viva de nuestras soledades.
Mi misterio se eternizó en su existencia, mi corazón se expande en el infinito espacio que es su alma.
Mi voluntad se explaya en sus ojos.
Amándolo, Cábala la camarera sueca que no deja de esperarlo.
Recordado Capitán:
Las horas pasan minuto tras minuto. El tiempo que existe detrás de mi espalda. El tiempo que ahoga mi alma quieta.
Antes esperaba despierta, altiva, expectante. Antes me hacía verano y primavera para disfrazar mi mirada invernal. Antes una lágrima se aposentaba en mi mejilla sin pedir excusas, era un espacio vacío que esperaba por su regreso. Sin fin.
Un día descubrí que de su mano el mundo blanco y negro se desteñía paulatinamente, un día me hice viento.
Le pregunté si aun me amaba y su respuesta confirmó todas mis sospechas.
Un día decidí versar sobre su camino mis pasos y dejé de llorar su partida. Un día lo acepté como se ofrecía y callé para siempre la voz tunante de las horas amargas.
Hoy lo amo. Lo amo tanto como cuando aprendí a reflejarme en sus ojos carmelitas, tanto como siempre, como nunca. Mis palabras no son justas, ni completas, mi sosiego siempre está en sus manos… no volverá a dejarme sola aun cuando mis pasos se distancien más y más de los suyos, aún cuando su sombra no me cobije. Si le pido un beso seguramente me dará un abrazo, se disgustará un segundo y sonreirá cuando le diga que estoy loca.
No desprecie jamás las horas en las que de su mano camino ó el tiempo que dedico a escribirle un suspiro. Las palabras son una parte viva de nuestras soledades.
Mi misterio se eternizó en su existencia, mi corazón se expande en el infinito espacio que es su alma.
Mi voluntad se explaya en sus ojos.
Amándolo, Cábala la camarera sueca que no deja de esperarlo.
Orilla de mis días, Junio 21 de 2002
Vuelvo a vos.
En la noche rota de un domingo invadido de silencios y recuerdo pálidos
En la oscuridad plena que se vive al cerrar los ojos de la conciencia
En el abrazo largo de las horas que no cuentan…
Vuelvo a vos.
Estoy fría, desnuda y quieta
Vivo la muerte de tus pasos
Vivo la ausencia de tu risa
Vuelvo a vos
Vuelvo a tus tardes de septiembre
Vuelvo al bullicio de la ciudad sin nombre
Vuelvo al horror de tus pesadillas
Vuelvo, vuelvo.
Recuerdo, sonrió, me distraigo, acaricio la noche
Ahí estas…
Tu sombra sobre mi cuerpo
Tu cuerpo se extiende en mi espacio.
Vuelvo a vos
Tu inclemente desierto es mi paraíso
Ahí estás…
Me dices: hasta pronto
He vuelto a vos… pero no te has dado cuenta.
Vuelvo a vos.
Vuelvo a vos.
En la noche rota de un domingo invadido de silencios y recuerdo pálidos
En la oscuridad plena que se vive al cerrar los ojos de la conciencia
En el abrazo largo de las horas que no cuentan…
Vuelvo a vos.
Estoy fría, desnuda y quieta
Vivo la muerte de tus pasos
Vivo la ausencia de tu risa
Vuelvo a vos
Vuelvo a tus tardes de septiembre
Vuelvo al bullicio de la ciudad sin nombre
Vuelvo al horror de tus pesadillas
Vuelvo, vuelvo.
Recuerdo, sonrió, me distraigo, acaricio la noche
Ahí estas…
Tu sombra sobre mi cuerpo
Tu cuerpo se extiende en mi espacio.
Vuelvo a vos
Tu inclemente desierto es mi paraíso
Ahí estás…
Me dices: hasta pronto
He vuelto a vos… pero no te has dado cuenta.
Vuelvo a vos.
Carta sin razón No. dos mil
¿Dónde está?
No sé si estamos perdidos,
Si somos ajenos, si estamos muertos…
¿Dónde está?
Mi corazón lo reclama
Desde su silente exilio le grita que aún lo ama
Y usted no se entera, no escucha mi voz de trueno.
¿Dónde está?
Si pudiera verme, ¿qué me diría?
¿Me abrazaría, me besaría?
Si fuéramos de nuevo solo los dos…
Sin distancia ni cielo azul
¿Qué seríamos?
¿Dónde está?
Me hace falta Capitán,
Creo que el tiempo y la soledad solo confirmaron mi amor
Solo rompieron el florero de los días…
¿Dónde está?
¿Acaso mi silencio no le dice nada?…
De usted,
Cábala
…
¿Dónde está?
No sé si estamos perdidos,
Si somos ajenos, si estamos muertos…
¿Dónde está?
Mi corazón lo reclama
Desde su silente exilio le grita que aún lo ama
Y usted no se entera, no escucha mi voz de trueno.
¿Dónde está?
Si pudiera verme, ¿qué me diría?
¿Me abrazaría, me besaría?
Si fuéramos de nuevo solo los dos…
Sin distancia ni cielo azul
¿Qué seríamos?
¿Dónde está?
Me hace falta Capitán,
Creo que el tiempo y la soledad solo confirmaron mi amor
Solo rompieron el florero de los días…
¿Dónde está?
¿Acaso mi silencio no le dice nada?…
De usted,
Cábala
…
Orilla de mis días 22 de Mayo - 23:24
Dentro de poco se cumplirán los minutos dados a mi hora.
Nací un viernes. Volveré a festejar mañana, viernes. Un viernes roto y rojo que seguramente me invadirá de calor.
Serán 22 abriles vividos, las horas desvanecidas y célebres. A veces temo el correr del tiempo tan desmesurado y loco. A veces temo que se desfigure la existencia y caiga presa de un suspiro eterno.
Tengo horas en las que no oigo más que tu nombre y en las que no pronuncio otra cosa… Y siento amarte tanto como la primera vez que te lo dije. Y te veo a mi lado con tu sonrisa de luna brillante, y tus ojos carmelita desbastando el pasado y ese futuro que parece tan incierto, tan etéreo…
Y me doy cuenta que envejezco, que los años me pesan en la espalda y que tengo millones de recuerdos en la memoria… y siempre estás, ahí silente, como un pedazo de historia que no se va, que no termina.
Y solo puedo respirar y sentirme feliz, porque a mis 22 lunas ya he sido una mujer completa, con vos, con tus ojos y tu risa. Sola, vacía, llena, amándote, odiándote, Viva.
Lo amo Capitán, estoy más vieja y más feliz.
Cábala.
Dentro de poco se cumplirán los minutos dados a mi hora.
Nací un viernes. Volveré a festejar mañana, viernes. Un viernes roto y rojo que seguramente me invadirá de calor.
Serán 22 abriles vividos, las horas desvanecidas y célebres. A veces temo el correr del tiempo tan desmesurado y loco. A veces temo que se desfigure la existencia y caiga presa de un suspiro eterno.
Tengo horas en las que no oigo más que tu nombre y en las que no pronuncio otra cosa… Y siento amarte tanto como la primera vez que te lo dije. Y te veo a mi lado con tu sonrisa de luna brillante, y tus ojos carmelita desbastando el pasado y ese futuro que parece tan incierto, tan etéreo…
Y me doy cuenta que envejezco, que los años me pesan en la espalda y que tengo millones de recuerdos en la memoria… y siempre estás, ahí silente, como un pedazo de historia que no se va, que no termina.
Y solo puedo respirar y sentirme feliz, porque a mis 22 lunas ya he sido una mujer completa, con vos, con tus ojos y tu risa. Sola, vacía, llena, amándote, odiándote, Viva.
Lo amo Capitán, estoy más vieja y más feliz.
Cábala.
Orilla de mis días 21 de Noviembre de 2002
Recordado Capitán:
Desde acá. Tardía por la espesa desolación del entorno cálido y jodido. Le echo de menos ¿Dónde está? Las partes cerradas de esta historia se están haciendo cada vez más inconmensurables… Incontenibles.
No estás.
Ni aquí, ni dentro de mí. Ni fuera, ni muerto, ni vivo. Ni lejano, ni conmigo. Simplemente no estás. La razón… La razón no existe. Ni te veo detrás de las sombras de la noche, ni te acuestas a mi lado, ni encima, ni debajo de mis huesos. No estás, no me hablas. Tu voz de trueno se hizo débil hasta desaparecer y ya no te oí más y me dolió el pecho y te sentí partir. No me decís nada. Ni - hola – ni- hasta pronto – sólo callas las palabras y los actos, como si yo fuera cualquier pedazo de historia. Silencio, sólo silencio tras mis pasos, sólo silencio que hela mi piel y enchina los dientes… y a veces las mudas palabras se hacen tijeras que cortan mis alas azules. .. y caigo en el abismo de la desidia. Pero no importa. Ni estás aquí, ni estás allá. En ninguna parte… Desnudo, frio, pálido, ¿Dónde? No puedo ir, no quieres verme, no me amas… no me has amado nunca.
Y las horas que pasabas cerrando mis labios, y las noches en que deshacías mi dolor atando mis sueños a una cometa gris… Ya no queda nada, ni aquí, ni en tus ojos. Y todo se acaba, como si fuera tan sencillo como decir – Hasta luego – Las hojas se caen de los arboles y yo las piso sin premeditación; luego vuelan entre el polvo y el viento seco que las dispersa. Y yo… me quedo aquí sin saber dónde estás, sin saber dónde estoy, ni qué diablos hago imaginando que una mañana regresarás a mi puerta y tu sonrisa se abrirá deliberadamente en la mía, regalándome todo aquello que hace tanto perdí de tu mano… La fe.
Y predicarás las cosas que un día nos hicieron felices y perfectos, las noches rotas en las que tuvimos el mismo sueño… ¿Dónde está Mi Cielo? Por qué ya no te encuentro en mi almohada, en las madrugadas frías., ¿Por qué ya no llueves dentro de mí? Por qué este desierto….
Estoy harta de sentir que el hueco se profana día a día en tu vida y la vida de todo lo que te rodea. Estoy harta de tus disturbios y mis males. Hastiada de reprocharme las noches y las tardes de un noviembre que no se repetirá y de tus pasos que ya no llegan hasta mí puerta y de tus manos que ya no me tocan, de los besos que no me das.
Y me quiero hacer humo cada vez que nuestras existencias se cruzan en fatídicas coincidencias que solo nos hacen mal.
¿Por qué no se va? Quiero dejar de existir porque sé que aun cuando usted cesara de vivir, su existencia se explayaría en la mía y sería más desidioso continuar.
No quiero esto más.
Recordado Capitán:
Desde acá. Tardía por la espesa desolación del entorno cálido y jodido. Le echo de menos ¿Dónde está? Las partes cerradas de esta historia se están haciendo cada vez más inconmensurables… Incontenibles.
No estás.
Ni aquí, ni dentro de mí. Ni fuera, ni muerto, ni vivo. Ni lejano, ni conmigo. Simplemente no estás. La razón… La razón no existe. Ni te veo detrás de las sombras de la noche, ni te acuestas a mi lado, ni encima, ni debajo de mis huesos. No estás, no me hablas. Tu voz de trueno se hizo débil hasta desaparecer y ya no te oí más y me dolió el pecho y te sentí partir. No me decís nada. Ni - hola – ni- hasta pronto – sólo callas las palabras y los actos, como si yo fuera cualquier pedazo de historia. Silencio, sólo silencio tras mis pasos, sólo silencio que hela mi piel y enchina los dientes… y a veces las mudas palabras se hacen tijeras que cortan mis alas azules. .. y caigo en el abismo de la desidia. Pero no importa. Ni estás aquí, ni estás allá. En ninguna parte… Desnudo, frio, pálido, ¿Dónde? No puedo ir, no quieres verme, no me amas… no me has amado nunca.
Y las horas que pasabas cerrando mis labios, y las noches en que deshacías mi dolor atando mis sueños a una cometa gris… Ya no queda nada, ni aquí, ni en tus ojos. Y todo se acaba, como si fuera tan sencillo como decir – Hasta luego – Las hojas se caen de los arboles y yo las piso sin premeditación; luego vuelan entre el polvo y el viento seco que las dispersa. Y yo… me quedo aquí sin saber dónde estás, sin saber dónde estoy, ni qué diablos hago imaginando que una mañana regresarás a mi puerta y tu sonrisa se abrirá deliberadamente en la mía, regalándome todo aquello que hace tanto perdí de tu mano… La fe.
Y predicarás las cosas que un día nos hicieron felices y perfectos, las noches rotas en las que tuvimos el mismo sueño… ¿Dónde está Mi Cielo? Por qué ya no te encuentro en mi almohada, en las madrugadas frías., ¿Por qué ya no llueves dentro de mí? Por qué este desierto….
Estoy harta de sentir que el hueco se profana día a día en tu vida y la vida de todo lo que te rodea. Estoy harta de tus disturbios y mis males. Hastiada de reprocharme las noches y las tardes de un noviembre que no se repetirá y de tus pasos que ya no llegan hasta mí puerta y de tus manos que ya no me tocan, de los besos que no me das.
Y me quiero hacer humo cada vez que nuestras existencias se cruzan en fatídicas coincidencias que solo nos hacen mal.
¿Por qué no se va? Quiero dejar de existir porque sé que aun cuando usted cesara de vivir, su existencia se explayaría en la mía y sería más desidioso continuar.
No quiero esto más.
Carta silente No. 16
Orilla de mis días…
Recordado Capitán:
La mañana me lo trajo en forma de suspiro. Le escribo. Enmudezco detrás de las sombras que deja su partida de cada noche, su ausencia eviterna.
Aquí estoy. No lo espero. Solo respiro.
Una vez decidí que ya no aguardaría más por su compañía. Lloré, me sentí hueca. Pero aquí estoy… desnuda entre las palabras, explayándome en la tinta negra que se confunde con la lluvia.
Aun lo amo, mi existencia lo reclama, a veces levanto mi mirada hacia el infinito horizonte, imaginando que se acerca en su barco de nubes.
No me odie. Sólo vívame… aun estoy viva.
De usted,
Cábala, la camarera de silencios.
Orilla de mis días…
Recordado Capitán:
La mañana me lo trajo en forma de suspiro. Le escribo. Enmudezco detrás de las sombras que deja su partida de cada noche, su ausencia eviterna.
Aquí estoy. No lo espero. Solo respiro.
Una vez decidí que ya no aguardaría más por su compañía. Lloré, me sentí hueca. Pero aquí estoy… desnuda entre las palabras, explayándome en la tinta negra que se confunde con la lluvia.
Aun lo amo, mi existencia lo reclama, a veces levanto mi mirada hacia el infinito horizonte, imaginando que se acerca en su barco de nubes.
No me odie. Sólo vívame… aun estoy viva.
De usted,
Cábala, la camarera de silencios.
Carta Última #15
Siempre recordado Capitán:
Cómo atreverme a mencionar su nombre en esta noche rota y roja.
Cómo hacerle eso a los despistados transeúntes
Si mi voz produjera ese sonido tan pronto como esta línea _____
Caería del cielo el más inconmensurable chaparrón.
Sólo mencionar su nombre falta para que esta noche imperfecta
Sea propiamente mía. Perfecta… Para que llueva sobre las calles secas,
Sobre las cabezas, hombros y de más de cada uno de los tunantes transeúntes…. Pobres…
Si usted viniera la noche perdería su carácter de noche
Se convertiría en nuestra noche, más fría, más perfecta.
¿Sabe? Lo he pensado bastante
Lo pensé ayer cuando fui al mercado, había más cosas en qué pensar,
Pero lo recordé en las compras
Yo, corriendo tras usted y su carrito imaginario.
Las fresas, el chocolate, el queso.
-En la sección de verduras pensé en otras cosas, lo admito-
Pensé en usted hoy. Antes de que llamara, antes de oír su voz.
Lo imaginaba sentado ahí… fumándose en un cigarrillo los días malos que pasaron
Bebiéndose mi dolor en un vaso de vino.
Luego caminaba y su rumbo era infinito, era eterno, era yo.
Me buscaba, entre las lucecitas tenues de la noche
Entre los ojos sobresaltados y las miradas imprecisas
Y ahí estábamos los dos, detenidos el uno en el otro. Absortos.
Y yo sentía moverse mi alma… tratando de escaparse.
Y usted me miraba fijamente y sonreía, y en sus ojos había un -Te Amo- grabado para mí
Y en sus manos una caricia que me advertía la falta que le había hecho en estos días.
Y yo lo veía como una extensión de mi noche y usted me sentía como un sueño de realidades
Y entonces lo amaba -Y usted me amaba-
Y ya no había nada más que pudiera decirse con palabras o escribirse en un papel.
Venga, lo amo y usted también me ama.
Cábala.
Siempre recordado Capitán:
Cómo atreverme a mencionar su nombre en esta noche rota y roja.
Cómo hacerle eso a los despistados transeúntes
Si mi voz produjera ese sonido tan pronto como esta línea _____
Caería del cielo el más inconmensurable chaparrón.
Sólo mencionar su nombre falta para que esta noche imperfecta
Sea propiamente mía. Perfecta… Para que llueva sobre las calles secas,
Sobre las cabezas, hombros y de más de cada uno de los tunantes transeúntes…. Pobres…
Si usted viniera la noche perdería su carácter de noche
Se convertiría en nuestra noche, más fría, más perfecta.
¿Sabe? Lo he pensado bastante
Lo pensé ayer cuando fui al mercado, había más cosas en qué pensar,
Pero lo recordé en las compras
Yo, corriendo tras usted y su carrito imaginario.
Las fresas, el chocolate, el queso.
-En la sección de verduras pensé en otras cosas, lo admito-
Pensé en usted hoy. Antes de que llamara, antes de oír su voz.
Lo imaginaba sentado ahí… fumándose en un cigarrillo los días malos que pasaron
Bebiéndose mi dolor en un vaso de vino.
Luego caminaba y su rumbo era infinito, era eterno, era yo.
Me buscaba, entre las lucecitas tenues de la noche
Entre los ojos sobresaltados y las miradas imprecisas
Y ahí estábamos los dos, detenidos el uno en el otro. Absortos.
Y yo sentía moverse mi alma… tratando de escaparse.
Y usted me miraba fijamente y sonreía, y en sus ojos había un -Te Amo- grabado para mí
Y en sus manos una caricia que me advertía la falta que le había hecho en estos días.
Y yo lo veía como una extensión de mi noche y usted me sentía como un sueño de realidades
Y entonces lo amaba -Y usted me amaba-
Y ya no había nada más que pudiera decirse con palabras o escribirse en un papel.
Venga, lo amo y usted también me ama.
Cábala.
Carta inconclusa # 14
Tantas veces odiado Capitán:
Tengo esa extraña sensación de saberlo lejos.
La he tenido últimamente.
El mismo tiempo que usted ha sentido mi presión en su pecho.
Ahora el espacio se ha hecho inmenso entre su compañía y mi soledad.
Nos separa la distancia invencible de los buenos tiempos
-Esos que no vuelven, que solo son traídos por el recuerdo-
Así como nosotros: usted y yo, Capitán y Camarera, noche rota y roja
Pasado de hace días, de hace siglos.
Cuando podré leer sus letras de mí.
¿Ya concluyó mi desnudez?
¿Ya encontró las palabras para describir mis ojos de sombra?
Lo echo de menos Señor de por ahí.
Regáleme… Algo de vida
Eso de estar muerta con una eternidad por delante no es fácil de llevar.
Lo Amo.
Cábala.
Tantas veces odiado Capitán:
Tengo esa extraña sensación de saberlo lejos.
La he tenido últimamente.
El mismo tiempo que usted ha sentido mi presión en su pecho.
Ahora el espacio se ha hecho inmenso entre su compañía y mi soledad.
Nos separa la distancia invencible de los buenos tiempos
-Esos que no vuelven, que solo son traídos por el recuerdo-
Así como nosotros: usted y yo, Capitán y Camarera, noche rota y roja
Pasado de hace días, de hace siglos.
Cuando podré leer sus letras de mí.
¿Ya concluyó mi desnudez?
¿Ya encontró las palabras para describir mis ojos de sombra?
Lo echo de menos Señor de por ahí.
Regáleme… Algo de vida
Eso de estar muerta con una eternidad por delante no es fácil de llevar.
Lo Amo.
Cábala.
Carta Verde # 13
Señor, usted es el Capitán del barco celeste que navega por los mares de mi vida.
Yo soy Cábala, la Camarera Sueca que soñó a su derecha tantas veces, el dolor de su pecho ausente.
Hoy no sé si está vivo. Si el mar se lo tragó definitivamente, si volverá a salvo de su viaje
Esta noche le escribo con un sueño roto.
Hace rato oí una sirena. Temí que fuera la angustia por salvar su vida., Temí que estuviera muerto ya.
Capitán, hace tanto que no sé de usted…
Lo echo de menos, así como extraño volver a casa y encontrarlo allí
Tomándose mi vida en una tasa de café.
Lo amo.
Y no sé si usted vendrá y me regalará una madrugada que valga la pena.
No sé si volverá a decirme que me ama…
Cábala.
Señor, usted es el Capitán del barco celeste que navega por los mares de mi vida.
Yo soy Cábala, la Camarera Sueca que soñó a su derecha tantas veces, el dolor de su pecho ausente.
Hoy no sé si está vivo. Si el mar se lo tragó definitivamente, si volverá a salvo de su viaje
Esta noche le escribo con un sueño roto.
Hace rato oí una sirena. Temí que fuera la angustia por salvar su vida., Temí que estuviera muerto ya.
Capitán, hace tanto que no sé de usted…
Lo echo de menos, así como extraño volver a casa y encontrarlo allí
Tomándose mi vida en una tasa de café.
Lo amo.
Y no sé si usted vendrá y me regalará una madrugada que valga la pena.
No sé si volverá a decirme que me ama…
Cábala.
Carta Lirica # 12
Amado Capitán
Quería regalarle palabras.
Su lejanía me inunda; Su aliento hace falta.
-Si sus manos desnudaran mi cuerpo esta noche-
Como en las noches rotas de un ayer no olvidado.
Si tan solo me quitara la angustia del alma negra,
Si tan solo me dijera que me ama.
Una palabra suya, un sonido de su voz, una distancia corta entre sus ojos y los míos,
Ansío verlo venir, con los pasos reposados de un mal día
Usted se me aparece en sueños, yo no podría olvidarlo.
Si me lee esta noche cansada viértame en su memoria,
No me deje sin vida mañana, no me haga morir ahora.,
Lo amo, estoy desnuda en letras.
Amado Capitán
Quería regalarle palabras.
Su lejanía me inunda; Su aliento hace falta.
-Si sus manos desnudaran mi cuerpo esta noche-
Como en las noches rotas de un ayer no olvidado.
Si tan solo me quitara la angustia del alma negra,
Si tan solo me dijera que me ama.
Una palabra suya, un sonido de su voz, una distancia corta entre sus ojos y los míos,
Ansío verlo venir, con los pasos reposados de un mal día
Usted se me aparece en sueños, yo no podría olvidarlo.
Si me lee esta noche cansada viértame en su memoria,
No me deje sin vida mañana, no me haga morir ahora.,
Lo amo, estoy desnuda en letras.
Carta Violeta #11
Orilla de mis días 21 de Marzo.
Recordado Capitán:
Esta vez no son mis manos las que escriben. Mis letras nacen de un dolor inmenso en sus ojos,
Un dolor que me tiene agónica.
Anoche le dije que lo amaba y usted no supo...
Mi nombre se ha ido volviendo un pesado karma que envilece.
Mañana cuando las horas negras se hayan ido, no habrá más luz que bañe este amor de años.
No habrán mas te quieros, mi alma se ha cansado de sentir olvidos.
Mi cuerpo se ha rendido ante tanta pasividad.
Vengo rota desde la sombra que dejó su partida.
Vine a decirle que he muerto y no resucitaré en tu aliento.
Mañana, cuando todo haya terminado, cuando estemos viejos,
Recordaremos esto y ya no habrá luna que nos alumbre la noche, ni más tardes grises.
He recordado sus palabras, las paredes encierran su voz y se burlan de mí porque me hace falta.
Capitán, ahora se ha ido. Su barco ha zarpado hacia una tierra fría que conoce su olor de marinero
Una tierra fría que ya me lo quitó una vez.
No sé si volverá o se quedará otra vez
Perdido entre la niebla espesa que se derrama entre las montañas que cercan la sabana.
Posiblemente vuelva a perderlo, como siempre, entre un silencio largo y una sonrisa que no dice nada.
No dudo que esa ciudad se lo trague de nuevo
Usted la ama, tanto como a mí, pero ella le regala su clima y lo hace vivir.,
Temo que no regrese a la orilla de mis días, temo que vuelva a perderlo.
Cábala.
Orilla de mis días 21 de Marzo.
Recordado Capitán:
Esta vez no son mis manos las que escriben. Mis letras nacen de un dolor inmenso en sus ojos,
Un dolor que me tiene agónica.
Anoche le dije que lo amaba y usted no supo...
Mi nombre se ha ido volviendo un pesado karma que envilece.
Mañana cuando las horas negras se hayan ido, no habrá más luz que bañe este amor de años.
No habrán mas te quieros, mi alma se ha cansado de sentir olvidos.
Mi cuerpo se ha rendido ante tanta pasividad.
Vengo rota desde la sombra que dejó su partida.
Vine a decirle que he muerto y no resucitaré en tu aliento.
Mañana, cuando todo haya terminado, cuando estemos viejos,
Recordaremos esto y ya no habrá luna que nos alumbre la noche, ni más tardes grises.
He recordado sus palabras, las paredes encierran su voz y se burlan de mí porque me hace falta.
Capitán, ahora se ha ido. Su barco ha zarpado hacia una tierra fría que conoce su olor de marinero
Una tierra fría que ya me lo quitó una vez.
No sé si volverá o se quedará otra vez
Perdido entre la niebla espesa que se derrama entre las montañas que cercan la sabana.
Posiblemente vuelva a perderlo, como siempre, entre un silencio largo y una sonrisa que no dice nada.
No dudo que esa ciudad se lo trague de nuevo
Usted la ama, tanto como a mí, pero ella le regala su clima y lo hace vivir.,
Temo que no regrese a la orilla de mis días, temo que vuelva a perderlo.
Cábala.
Carta Rosa # 10
Recordado Capitán:
Mi nombre se pronuncia con hastío. El dolor preñó nuestra vida.
De qué manera puedo yo robarle un minuto,
A menudo le pido un silente momento para que me cuente cómo se refleja su espectro en mis ojos
Pero no tiene el tiempo dispuesto para mi hora de noche.
Un día llegó y se apoderó de todo.
Sin decir más se fue y despedazó mi existencia.
¿Cómo puede irse sin mirar atrás?
Se fue.
Y se fue también de mi vida.
¿Hace cuanto no me toma las manos y me dice que me ama?
¿Hace cuanto no me besa la consciencia?
¿Hace cuanto no me desnuda el dolor y me hace el amor sin prisa?
¿Hace cuanto no viene hasta mi orilla?
Capitán, me ha robado la tranquilidad, me ha desfigurado los días.
¿Por qué no viene, por qué no recoge sus pasos?
Antes de que todo esto termine, antes de que todo se caiga al piso, como sus colillas.
Cábala.
Recordado Capitán:
Mi nombre se pronuncia con hastío. El dolor preñó nuestra vida.
De qué manera puedo yo robarle un minuto,
A menudo le pido un silente momento para que me cuente cómo se refleja su espectro en mis ojos
Pero no tiene el tiempo dispuesto para mi hora de noche.
Un día llegó y se apoderó de todo.
Sin decir más se fue y despedazó mi existencia.
¿Cómo puede irse sin mirar atrás?
Se fue.
Y se fue también de mi vida.
¿Hace cuanto no me toma las manos y me dice que me ama?
¿Hace cuanto no me besa la consciencia?
¿Hace cuanto no me desnuda el dolor y me hace el amor sin prisa?
¿Hace cuanto no viene hasta mi orilla?
Capitán, me ha robado la tranquilidad, me ha desfigurado los días.
¿Por qué no viene, por qué no recoge sus pasos?
Antes de que todo esto termine, antes de que todo se caiga al piso, como sus colillas.
Cábala.
Carta Blanca # 9
Capitán:
Esta es una noche fría y silente que insiste en hacerme pensar en usted.
Llueve, el cielo está roto y rojo
Esta sería una noche hermosa si usted estuviera metido en mi alma,
Por lo menos si estuviera metido en mi cama. –Lo echo de menos- (suspiro)
Robo su alma en silencio, usted no se imagina cuanto necesito escuchar su voz,
Sentir sus manos humanas, beberme su dolor de horas amargas.
Me duele su apatía, me entristece su lejanía de años
Si usted no vuelve voy a llenar el mar con mis lágrimas, voy a secarme por dentro.
Señor:
¿Por qué no regresa?
¿Por qué no me dice que me ama?
¿Acaso ya no me ama?
Cábala.
Capitán:
Esta es una noche fría y silente que insiste en hacerme pensar en usted.
Llueve, el cielo está roto y rojo
Esta sería una noche hermosa si usted estuviera metido en mi alma,
Por lo menos si estuviera metido en mi cama. –Lo echo de menos- (suspiro)
Robo su alma en silencio, usted no se imagina cuanto necesito escuchar su voz,
Sentir sus manos humanas, beberme su dolor de horas amargas.
Me duele su apatía, me entristece su lejanía de años
Si usted no vuelve voy a llenar el mar con mis lágrimas, voy a secarme por dentro.
Señor:
¿Por qué no regresa?
¿Por qué no me dice que me ama?
¿Acaso ya no me ama?
Cábala.
Carta Sonámbula # 8
Capitán:
Algo pasó con las tasas de café. El insomnio hace estragos con mi noche.
-Permanezco despierta-
Existe una posibilidad inmensa de que no duerma, no quiero pensar, no quiero estar consciente.
Pero mi mente no se queda inmóvil.
Tengo millones de imágenes, textos e ideas divagando en mi cabeza cafeinada.
Quiero dormir, quiero cerrar mis ojos y apagar la luz de esta vida perturbada.
Alguien dijo que mis vidas eran más difíciles antes,
Ese alguien cree que soy incapaz de comprender y asimilar el aspecto espiritual que me rodea.
No me conoce, pero sabe que algo me perturba.
¿Será cierto esto?
¿Que en mis vidas pasadas fui más infeliz? No lo sé. Eso dice el tipo ese.
No sé qué estoy escribiendo es solo que no concilio el sueño.
-Las tasas de café hicieron estragos-
Mañana dormiré sentada… en la clase, o almorzando, mañana estaré cansada y sonámbula
Que maldita manía la del café.
¿Por qué no me enseñaron a tomar leche tibia?
Tengo cafeinada la existencia
Así como usted tiene socialmente destruida la conciencia.
No me da sueño Capitán, ni siquiera pensando en sus horas muertas
Ni siquiera imaginando que me arrulla el día ambiguo que tuve.
Capitán si usted estuviera aquí tendría un motivo para no dormir… Venga.,
Cábala.
Capitán:
Algo pasó con las tasas de café. El insomnio hace estragos con mi noche.
-Permanezco despierta-
Existe una posibilidad inmensa de que no duerma, no quiero pensar, no quiero estar consciente.
Pero mi mente no se queda inmóvil.
Tengo millones de imágenes, textos e ideas divagando en mi cabeza cafeinada.
Quiero dormir, quiero cerrar mis ojos y apagar la luz de esta vida perturbada.
Alguien dijo que mis vidas eran más difíciles antes,
Ese alguien cree que soy incapaz de comprender y asimilar el aspecto espiritual que me rodea.
No me conoce, pero sabe que algo me perturba.
¿Será cierto esto?
¿Que en mis vidas pasadas fui más infeliz? No lo sé. Eso dice el tipo ese.
No sé qué estoy escribiendo es solo que no concilio el sueño.
-Las tasas de café hicieron estragos-
Mañana dormiré sentada… en la clase, o almorzando, mañana estaré cansada y sonámbula
Que maldita manía la del café.
¿Por qué no me enseñaron a tomar leche tibia?
Tengo cafeinada la existencia
Así como usted tiene socialmente destruida la conciencia.
No me da sueño Capitán, ni siquiera pensando en sus horas muertas
Ni siquiera imaginando que me arrulla el día ambiguo que tuve.
Capitán si usted estuviera aquí tendría un motivo para no dormir… Venga.,
Cábala.
Carta Marrón #7
Recordado Capitán:
Hoy le escribo con las manos secas,
Parece como si las palabras se hubieran esfumado con un suspiro blanco.
Todo es monótono, todo es cuadriculado.
Me hundo en un abismo oscuro que se hace más inmenso cada día.
Llueve. ¿Sabe? Esta orilla de mis días me está costando lágrimas, y usted no aparece.
No lo siento ni en las sombras que antes solían sentarse en mi cama para hablarme de usted.
No lo siento ni en los silencios rotos de esta noche fría.
Antes las ondas del viento me traían su voz de mar en murmullos.
No lo oigo. No lo escucho reír.
Ni siquiera lo escucho llorar en la eternidad siniestra de una madrugada maldita.
¿Capitán por qué se fue así?
Prometió no salir de mi vida, prometió quedarse a mi lado,
Metido en mí alma transparente hasta que el tiempo se detuviera la mañana tibia
de un mes sin nombre, de un día sin horas.
Me muerdo los labios para no llamarlo, para no salir corriendo a estrellarme con el asfalto de su mirada
Para no decirle que lo necesito, que lo amo tanto que me maldigo a diario.
Que me partió la angustia y triplicó mis horas de bohemia.
Señor que no conozco:
Si mis letras le llegaran un día y leyera mi dolor en voz alta
Entienda que no quiero ser de palo
Pero usted me está haciendo demasiada falta.
Eterna, por desgracia…
Cábala.
Recordado Capitán:
Hoy le escribo con las manos secas,
Parece como si las palabras se hubieran esfumado con un suspiro blanco.
Todo es monótono, todo es cuadriculado.
Me hundo en un abismo oscuro que se hace más inmenso cada día.
Llueve. ¿Sabe? Esta orilla de mis días me está costando lágrimas, y usted no aparece.
No lo siento ni en las sombras que antes solían sentarse en mi cama para hablarme de usted.
No lo siento ni en los silencios rotos de esta noche fría.
Antes las ondas del viento me traían su voz de mar en murmullos.
No lo oigo. No lo escucho reír.
Ni siquiera lo escucho llorar en la eternidad siniestra de una madrugada maldita.
¿Capitán por qué se fue así?
Prometió no salir de mi vida, prometió quedarse a mi lado,
Metido en mí alma transparente hasta que el tiempo se detuviera la mañana tibia
de un mes sin nombre, de un día sin horas.
Me muerdo los labios para no llamarlo, para no salir corriendo a estrellarme con el asfalto de su mirada
Para no decirle que lo necesito, que lo amo tanto que me maldigo a diario.
Que me partió la angustia y triplicó mis horas de bohemia.
Señor que no conozco:
Si mis letras le llegaran un día y leyera mi dolor en voz alta
Entienda que no quiero ser de palo
Pero usted me está haciendo demasiada falta.
Eterna, por desgracia…
Cábala.
Carta Café (Oscuro) # 6
Señor que no conozco:
Una fatal coincidencia cruzó nuestros pasos la noche de ayer.
Mejor habría sido no encontrarlo divagando por las calles mojadas que dejó la lluvia desdeñada
Que se confundía con las lágrimas de mis ojos rotos.
(Suspiro)
Capitán: ¿Qué pasa?
Dígame cuanto más tardará en estallar este karma
Por qué no se va definitivamente
Por qué no me deja sola con los días fatigantes de mi existencia
Por qué no se rompe en mil pedazos.
Señor, lo odio.
Usted ya no es más que mi dolor hecho hombre
¿Cuándo me convertí en esto?
¿Cuándo cambié mi pasividad de flor por uno de sus ratos?
Cada día me duele más. Sus ojos son dagas, me las clava en el pecho
Me angustia su color de horas.
Usted me asesinó la paz
- Perdóneme -
Son letras necias… hay mucho resentimiento y dolor aquí…
Yo prefiero volver a escribir cuando lo haya olvidado.
Cábala.
Señor que no conozco:
Una fatal coincidencia cruzó nuestros pasos la noche de ayer.
Mejor habría sido no encontrarlo divagando por las calles mojadas que dejó la lluvia desdeñada
Que se confundía con las lágrimas de mis ojos rotos.
(Suspiro)
Capitán: ¿Qué pasa?
Dígame cuanto más tardará en estallar este karma
Por qué no se va definitivamente
Por qué no me deja sola con los días fatigantes de mi existencia
Por qué no se rompe en mil pedazos.
Señor, lo odio.
Usted ya no es más que mi dolor hecho hombre
¿Cuándo me convertí en esto?
¿Cuándo cambié mi pasividad de flor por uno de sus ratos?
Cada día me duele más. Sus ojos son dagas, me las clava en el pecho
Me angustia su color de horas.
Usted me asesinó la paz
- Perdóneme -
Son letras necias… hay mucho resentimiento y dolor aquí…
Yo prefiero volver a escribir cuando lo haya olvidado.
Cábala.
Carta Negra # 5
Capitán
Hoy me dolió una palabra suya. Hoy me dolieron sus millones de silencios.
Me ha dicho el hombre en usted que siente asfixia, y es culpa mía.
Dijo que ha venido sintiéndose así desde hace tiempo… No dice nada.
Su palabra me nubló el cielo, me abrió los ojos. Siento vacio, desconsuelo.
Yo no quiero perderlo, no es mi intención asfixiarlo, es solo…
Usted no entiende…
Que antes, su mirada era mía , y ahora simplemente se ha ido.
Ahora bien, he decidido apartarme de sus días, tal vez así respire otros aires.
Hoy por eso decidí no frecuentar más su barco.
Eso lo hará feliz.
Ya se que a usted no lo asfixiará la falta de mí. …
Igual, yo nunca he podido respirar bien.
Cábala.
Capitán
Hoy me dolió una palabra suya. Hoy me dolieron sus millones de silencios.
Me ha dicho el hombre en usted que siente asfixia, y es culpa mía.
Dijo que ha venido sintiéndose así desde hace tiempo… No dice nada.
Su palabra me nubló el cielo, me abrió los ojos. Siento vacio, desconsuelo.
Yo no quiero perderlo, no es mi intención asfixiarlo, es solo…
Usted no entiende…
Que antes, su mirada era mía , y ahora simplemente se ha ido.
Ahora bien, he decidido apartarme de sus días, tal vez así respire otros aires.
Hoy por eso decidí no frecuentar más su barco.
Eso lo hará feliz.
Ya se que a usted no lo asfixiará la falta de mí. …
Igual, yo nunca he podido respirar bien.
Cábala.
Carta Roja # 4
Capitán:
Usted estuvo aquí hoy.
Me recorrió palmo a palmo así como sólo usted sabe.
Me tomó a sorbos en el café tinto que nos acompañó la tarde
Me desprendió las tristezas y nos burlamos de ellas.
Capitán, amo que sonría.
Que se duerma sobre mi pecho tibio, escuchando el tic tac de mi corazón
Que se agita si usted comienza a jugar traviesamente con sus manos.
Me gusta quedarme desnuda después de hacer el amor
y que usted me observe tan detenidamente que pueda grabarme en sus ojos, que repase mis ángulos
que me vea tan profunda como la negra noche, esa que no cesa.
Señor, hoy usted se ha quedado en mi piel
Lo tengo, su olor me invade, siento sus labios en mi espalda, lo siento tocar mis piernas
Usted me ha enamorado, me ha hecho suya, me hace amarlo cada día.
-Yo sé que se irá algún día- pero eso ahora no importa.
Necesito pensar que siempre volverá, que su barco siempre llegará a este mismo puerto
Y descansará en mi orilla un buen rato.
Esa es la vida de un viejo lobo de mar ¿o no es así?
Capitán, esta orilla siempre estará desnuda en letras.
Su Cábala.
Capitán:
Usted estuvo aquí hoy.
Me recorrió palmo a palmo así como sólo usted sabe.
Me tomó a sorbos en el café tinto que nos acompañó la tarde
Me desprendió las tristezas y nos burlamos de ellas.
Capitán, amo que sonría.
Que se duerma sobre mi pecho tibio, escuchando el tic tac de mi corazón
Que se agita si usted comienza a jugar traviesamente con sus manos.
Me gusta quedarme desnuda después de hacer el amor
y que usted me observe tan detenidamente que pueda grabarme en sus ojos, que repase mis ángulos
que me vea tan profunda como la negra noche, esa que no cesa.
Señor, hoy usted se ha quedado en mi piel
Lo tengo, su olor me invade, siento sus labios en mi espalda, lo siento tocar mis piernas
Usted me ha enamorado, me ha hecho suya, me hace amarlo cada día.
-Yo sé que se irá algún día- pero eso ahora no importa.
Necesito pensar que siempre volverá, que su barco siempre llegará a este mismo puerto
Y descansará en mi orilla un buen rato.
Esa es la vida de un viejo lobo de mar ¿o no es así?
Capitán, esta orilla siempre estará desnuda en letras.
Su Cábala.
Carta azul # 2
Recordado Capitán:
Por estos rumbos llegan noticias suyas.
El aire cuenta que no vive. Cuenta que se ha desfigurado por completo.
Cuenta que hoy no fue un buen día.
Capitán, ¿Qué va a hacer para convivir con la tripulación?
¿Cómo logrará no sentir nausea de sus podridas y malolientes humanidades?
¿Qué va a hacer ahora que no está solo?
Desde esta orilla árida e infame que me hace recordarlo le escribo.
Yo no sé cuanto sufre, no puedo imaginarlo,
Ni con los silencios, ni con las palabras que me produce su enfermedad.
He intentado contagiarme un rato de su virus repulsivo pero mi existencia no ha podido asimilarlo.
Entiendo en teoría lo que siente, pero no puedo sentirlo yo misma.
No sé cómo curar este mal, solo usted podrá encontrar un antídoto.
Esta Camarera sabe poco de casos como el suyo.
A veces imagino que es asco, repulsión, la nausea de la que tanto habla Sartre.
A veces parece miedo que se traduce en angustia, en asfixia.
Capital, usted sabe que lo amo
Que me duele su desesperación exteriorizada en un prolongado silencio.
Sabe que lo amo, no me aparte de su vida,
Y cuando encuentre una salida tome mi mano y guíeme hacia ella.
Eternamente Suya,
Cábala.
Recordado Capitán:
Por estos rumbos llegan noticias suyas.
El aire cuenta que no vive. Cuenta que se ha desfigurado por completo.
Cuenta que hoy no fue un buen día.
Capitán, ¿Qué va a hacer para convivir con la tripulación?
¿Cómo logrará no sentir nausea de sus podridas y malolientes humanidades?
¿Qué va a hacer ahora que no está solo?
Desde esta orilla árida e infame que me hace recordarlo le escribo.
Yo no sé cuanto sufre, no puedo imaginarlo,
Ni con los silencios, ni con las palabras que me produce su enfermedad.
He intentado contagiarme un rato de su virus repulsivo pero mi existencia no ha podido asimilarlo.
Entiendo en teoría lo que siente, pero no puedo sentirlo yo misma.
No sé cómo curar este mal, solo usted podrá encontrar un antídoto.
Esta Camarera sabe poco de casos como el suyo.
A veces imagino que es asco, repulsión, la nausea de la que tanto habla Sartre.
A veces parece miedo que se traduce en angustia, en asfixia.
Capital, usted sabe que lo amo
Que me duele su desesperación exteriorizada en un prolongado silencio.
Sabe que lo amo, no me aparte de su vida,
Y cuando encuentre una salida tome mi mano y guíeme hacia ella.
Eternamente Suya,
Cábala.
Carta Amarilla # 1
Capitán:
Le escribo desde la orilla de esta playa de mis días
Con los pies desnudos sobre la arena blanca y el alma atada a una estrella fugaz.
Le escribo acariciando su nombre de cielo, trayéndolo con el pensamiento hasta mí
Imaginando su rumbo, amándolo.
Capitán, hoy amanecí perdida en sus ojos, despedacé mis angustias en un beso.
¿Cómo puede preguntarse por qué le doy mi vida?
¿Cómo puede cuestionar mi amor?
Usted es el depositario de mi alma
Usted hace que me desbarate en letras y me dé a su merced en palabras.
Oh Capitán, usted no sabe cuanto lo amo
Es mi sueño rosa de mañana tibia, es mi silencio de noche.
Usted tiene mi paciencia amarilla regada por todo su ser.
Yo se la regalé hace mucho.
Usted encanta mi existencia, me completa, me hace feliz.
Usted Capitán, es el hombre que yo elegí, y no me equivoqué.
Usted me tiene.
No se desgaste buscando excusas, no invente que no es cierto, porque lo ha sabido siempre.
Me tiene regada por el torrente sanguíneo que le da vida
Me tiene impregnada en la esencia de su cuerpo.
Usted me tiene, vivo dentro de su existencia.
Capitán ¿acaso no lo acepta?
Desnúdese esta noche, me verá reflejada en su alma.
Eterna y Suya,
Cábala.
Capitán:
Le escribo desde la orilla de esta playa de mis días
Con los pies desnudos sobre la arena blanca y el alma atada a una estrella fugaz.
Le escribo acariciando su nombre de cielo, trayéndolo con el pensamiento hasta mí
Imaginando su rumbo, amándolo.
Capitán, hoy amanecí perdida en sus ojos, despedacé mis angustias en un beso.
¿Cómo puede preguntarse por qué le doy mi vida?
¿Cómo puede cuestionar mi amor?
Usted es el depositario de mi alma
Usted hace que me desbarate en letras y me dé a su merced en palabras.
Oh Capitán, usted no sabe cuanto lo amo
Es mi sueño rosa de mañana tibia, es mi silencio de noche.
Usted tiene mi paciencia amarilla regada por todo su ser.
Yo se la regalé hace mucho.
Usted encanta mi existencia, me completa, me hace feliz.
Usted Capitán, es el hombre que yo elegí, y no me equivoqué.
Usted me tiene.
No se desgaste buscando excusas, no invente que no es cierto, porque lo ha sabido siempre.
Me tiene regada por el torrente sanguíneo que le da vida
Me tiene impregnada en la esencia de su cuerpo.
Usted me tiene, vivo dentro de su existencia.
Capitán ¿acaso no lo acepta?
Desnúdese esta noche, me verá reflejada en su alma.
Eterna y Suya,
Cábala.
CARTAS AL CAPITÁN
Orilla de mis días, noche sin número (Día mas largo del año)
Recordado Capitán:
Le escribo desde este pedazo de habitación que recicla mi olor de lluvia
Lo siento, en cada soplo de viento que toca mi cara, en cada suspiro de las nubes.
Me quedé sentada detrás de la ventana esperando que el espacio se dividiera en cuatro partes
Y cada una de ellas se llevara un cúmulo de mi historia anhelando llegar hasta su memoria de hombre felino.
Recibo sus palabras con alegría… paciente y silente me hice agua hasta la víspera de sus noticias
Ahora aparece y mi corazón se detiene por un minuto
Hasta abrir sus imágenes hechas letras, hechas un cuento ruso.
Yo deambulo entre los días y las noches que pasan en el calendario, sin pausa, sin prisa, solo existiendo.
Sin ningún avatar que resaltar, sin noticias.
Existo, a veces parece ser demasiado… para algunos puede ser imprescindible… avanzar, retroceder…
Yo solo permanezco, permanezco en la temporalidad, en el devenir y en usted.
Siempre permanezco en su existencia
Y eso me deja seguir despertando ante la fatalidad sin perjuicio alguno cada mañana.
Por eso lo amo, por eso no lo dejo como se dejan los prejuicios de la adolescencia
Por eso usted no pasa, permanece.
Por eso yo no paso, siempre estoy.
Ahora no tengo muchas ganas de conciliar con la vida, por eso prefiero dejar de escribir un momento
Tal vez, luego tenga algo más que decir a los dioses.
Por lo pronto no se olvide de mí, aquí estoy, detrás de las nubes,
Encima de las cabezas de los hombrecillos malolientes que se posan en su cajita de cristal.
No huyo, me quedo al acecho de los demonios que perturban sus noches
Así logro espantarlos con mi mirada de fuego, así logro retenerte en mi regazo
Por más que no pueda abrazarte hoy, por mas que tus manos no lleguen hasta mi pecho en el día mas largo del año.
Lo amo Capitan, no suelo decírselo con frecuencia últimamente pero usted lo sabe,
No tengo que disimular las lágrimas porque bajan solas, su presencia las llama
Tampoco una sonrisa, usted me las trae envueltas en papel celofán.
Y somos felices aunque la felicidad sea sólo una utopía
Y nos seguimos amando, aún cuando el amor lo inventé una mañana de septiembre que caminaba de su mano
Cuídese Príncipe de noches rotas y rojas
Mi cielo se destruye entre la rotación y la traslación de la tierra
Pero lo tengo a usted para detener el mundo, para devolverme las alas y hacer de mí un fénix de colores
Para hacer de mí una historia maravillosa…
Cuéntemela antes de dormir, necesito sentir su aliento de madrugada,
Sólo quédese conmigo hasta que las mariposas entren por la ventana del último piso
Y se posen en la cortina, quédese dentro de mí… siempre.
Tengo mis gafas pegadas con cinta transparente.
Hasta luego Capitán, ha sido un placer escribir para usted esta noche extensa de junio.
Cuídese mucho de los peligros que alberga la ciudad asfaltada que compartimos;
Sepáreme un instante eviterno en su agenda de días imposibles
Lo quiero tener cerca de mí, aun no sé cuando estaré visitando la ciudad sin nombre…
Pronto… ojalá pueda reflejarme en sus ojos.
Será hasta otro tiempo. De usted,
Cábala, la Camarera Sueca que hoy se explayó en la palabra para contarle lo que siempre ha sabido.
Recordado Capitán:
Le escribo desde este pedazo de habitación que recicla mi olor de lluvia
Lo siento, en cada soplo de viento que toca mi cara, en cada suspiro de las nubes.
Me quedé sentada detrás de la ventana esperando que el espacio se dividiera en cuatro partes
Y cada una de ellas se llevara un cúmulo de mi historia anhelando llegar hasta su memoria de hombre felino.
Recibo sus palabras con alegría… paciente y silente me hice agua hasta la víspera de sus noticias
Ahora aparece y mi corazón se detiene por un minuto
Hasta abrir sus imágenes hechas letras, hechas un cuento ruso.
Yo deambulo entre los días y las noches que pasan en el calendario, sin pausa, sin prisa, solo existiendo.
Sin ningún avatar que resaltar, sin noticias.
Existo, a veces parece ser demasiado… para algunos puede ser imprescindible… avanzar, retroceder…
Yo solo permanezco, permanezco en la temporalidad, en el devenir y en usted.
Siempre permanezco en su existencia
Y eso me deja seguir despertando ante la fatalidad sin perjuicio alguno cada mañana.
Por eso lo amo, por eso no lo dejo como se dejan los prejuicios de la adolescencia
Por eso usted no pasa, permanece.
Por eso yo no paso, siempre estoy.
Ahora no tengo muchas ganas de conciliar con la vida, por eso prefiero dejar de escribir un momento
Tal vez, luego tenga algo más que decir a los dioses.
Por lo pronto no se olvide de mí, aquí estoy, detrás de las nubes,
Encima de las cabezas de los hombrecillos malolientes que se posan en su cajita de cristal.
No huyo, me quedo al acecho de los demonios que perturban sus noches
Así logro espantarlos con mi mirada de fuego, así logro retenerte en mi regazo
Por más que no pueda abrazarte hoy, por mas que tus manos no lleguen hasta mi pecho en el día mas largo del año.
Lo amo Capitan, no suelo decírselo con frecuencia últimamente pero usted lo sabe,
No tengo que disimular las lágrimas porque bajan solas, su presencia las llama
Tampoco una sonrisa, usted me las trae envueltas en papel celofán.
Y somos felices aunque la felicidad sea sólo una utopía
Y nos seguimos amando, aún cuando el amor lo inventé una mañana de septiembre que caminaba de su mano
Cuídese Príncipe de noches rotas y rojas
Mi cielo se destruye entre la rotación y la traslación de la tierra
Pero lo tengo a usted para detener el mundo, para devolverme las alas y hacer de mí un fénix de colores
Para hacer de mí una historia maravillosa…
Cuéntemela antes de dormir, necesito sentir su aliento de madrugada,
Sólo quédese conmigo hasta que las mariposas entren por la ventana del último piso
Y se posen en la cortina, quédese dentro de mí… siempre.
Tengo mis gafas pegadas con cinta transparente.
Hasta luego Capitán, ha sido un placer escribir para usted esta noche extensa de junio.
Cuídese mucho de los peligros que alberga la ciudad asfaltada que compartimos;
Sepáreme un instante eviterno en su agenda de días imposibles
Lo quiero tener cerca de mí, aun no sé cuando estaré visitando la ciudad sin nombre…
Pronto… ojalá pueda reflejarme en sus ojos.
Será hasta otro tiempo. De usted,
Cábala, la Camarera Sueca que hoy se explayó en la palabra para contarle lo que siempre ha sabido.
¿Recuerdas?
(...) ¿Recuerdas?... Tu no recuerdas, pero yo, cuando levanta el crepusculo sombrío del fondo de las cañadas, y las tristezas inmensas de lo profundo del alma, al pasado fugitivo tiendo la vista cansada y nuestra historia de amores hacía mí tiende las alas. (...) Jose A. Silva - Abril 18 de 1884
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