sábado, 19 de septiembre de 2009

Carta Violeta #11

Orilla de mis días 21 de Marzo.

Recordado Capitán:

Esta vez no son mis manos las que escriben. Mis letras nacen de un dolor inmenso en sus ojos,
Un dolor que me tiene agónica.

Anoche le dije que lo amaba y usted no supo...
Mi nombre se ha ido volviendo un pesado karma que envilece.

Mañana cuando las horas negras se hayan ido, no habrá más luz que bañe este amor de años.
No habrán mas te quieros, mi alma se ha cansado de sentir olvidos.
Mi cuerpo se ha rendido ante tanta pasividad.

Vengo rota desde la sombra que dejó su partida.
Vine a decirle que he muerto y no resucitaré en tu aliento.

Mañana, cuando todo haya terminado, cuando estemos viejos,
Recordaremos esto y ya no habrá luna que nos alumbre la noche, ni más tardes grises.

He recordado sus palabras, las paredes encierran su voz y se burlan de mí porque me hace falta.

Capitán, ahora se ha ido. Su barco ha zarpado hacia una tierra fría que conoce su olor de marinero
Una tierra fría que ya me lo quitó una vez.

No sé si volverá o se quedará otra vez
Perdido entre la niebla espesa que se derrama entre las montañas que cercan la sabana.

Posiblemente vuelva a perderlo, como siempre, entre un silencio largo y una sonrisa que no dice nada.

No dudo que esa ciudad se lo trague de nuevo
Usted la ama, tanto como a mí, pero ella le regala su clima y lo hace vivir.,

Temo que no regrese a la orilla de mis días, temo que vuelva a perderlo.


Cábala.

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