sábado, 19 de septiembre de 2009

Carta Roja # 4

Capitán:

Usted estuvo aquí hoy.
Me recorrió palmo a palmo así como sólo usted sabe.
Me tomó a sorbos en el café tinto que nos acompañó la tarde
Me desprendió las tristezas y nos burlamos de ellas.

Capitán, amo que sonría.
Que se duerma sobre mi pecho tibio, escuchando el tic tac de mi corazón
Que se agita si usted comienza a jugar traviesamente con sus manos.

Me gusta quedarme desnuda después de hacer el amor
y que usted me observe tan detenidamente que pueda grabarme en sus ojos, que repase mis ángulos
que me vea tan profunda como la negra noche, esa que no cesa.

Señor, hoy usted se ha quedado en mi piel
Lo tengo, su olor me invade, siento sus labios en mi espalda, lo siento tocar mis piernas
Usted me ha enamorado, me ha hecho suya, me hace amarlo cada día.

-Yo sé que se irá algún día- pero eso ahora no importa.
Necesito pensar que siempre volverá, que su barco siempre llegará a este mismo puerto
Y descansará en mi orilla un buen rato.

Esa es la vida de un viejo lobo de mar ¿o no es así?

Capitán, esta orilla siempre estará desnuda en letras.

Su Cábala.

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