sábado, 19 de septiembre de 2009

Soy de cielo cuando sus manos me tocan
Cuando recorre mi cuerpo de principio a fin.
Soy de cielo, y lluevo para hacerme libre.

Soy de silencio si su voz me habla
Y me pierdo entre sus palabras necias.
Soy de murmullo de viento cuando pronuncia mi nombre.

A su lado soy de cal.
Y mis manos se convierten en piedra como si así se hicieran menos humanas.
Y me deshago cuando me sumerjo en su mar.

Soy de miedo cuando se va cada mañana
Soy de espera hasta verlo volver
Y me estremezco al compás de sus pasos.

Soy de fragmentos suyos, soy de usted.
Cómo quisiera que su alma no se quebrara de esa manera cuando existe.
Pero es su esencia, la que le hace hombre,
Y su humanidad también es vulnerable.

Soy de su imaginación porque solo en ella me concibe
Y me pone nombres diferentes y rostros diversos.
Pero sigo siendo yo, con las mismas entrañas que conoce tan bien.
Con el mismo color de voz y la paciencia amarilla.

Soy de mañana fría y tarde de mayo
Y mis estrellas han llevado mi destino por el camino de su signo
Y me tropecé con el carnero en sus ojos
Y amé su nombre de Rey.

Soy de cielo gris
Y me duermo en sus brazos en la noche tibia.
Amo su mirada de silencio y su mundo que habitar no puedo.

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