Lejos…
Así como las ranas del pantano, lejos.
Así como el cielo cálido de un ardiente abril.
Ahora estoy lejos.
Soy distancia que no se prolonga, mi silencio se ha ido volviendo piedra
Ya no sé cómo decirle que lo amo. Ya no sé si lo amo
Esta mañana me desperté y quería besarlo, quitarle la ropa
Y tal vez revolcarme un rato en su humanidad, cubrirme de su llanto.
Pero no.
Solo respondió con un agudo silencio y cruzó su espalda
Para hacer enorme la cama.
Lejos…
Así estoy de comprenderte.
Así estamos de llegar a amarnos. Lejos.
Cada minuto parece extenderse más la agonía.
Y solo lo observo callada, meditabunda, hasta que se da vuelta
Para no sentir el peso de mis ojos.
Lejos… Lejos estoy de vos.
Y vos estás años luz de mí.
¿Cómo podemos entonces, juntos seguir?
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