Carta Última #15
Siempre recordado Capitán:
Cómo atreverme a mencionar su nombre en esta noche rota y roja.
Cómo hacerle eso a los despistados transeúntes
Si mi voz produjera ese sonido tan pronto como esta línea _____
Caería del cielo el más inconmensurable chaparrón.
Sólo mencionar su nombre falta para que esta noche imperfecta
Sea propiamente mía. Perfecta… Para que llueva sobre las calles secas,
Sobre las cabezas, hombros y de más de cada uno de los tunantes transeúntes…. Pobres…
Si usted viniera la noche perdería su carácter de noche
Se convertiría en nuestra noche, más fría, más perfecta.
¿Sabe? Lo he pensado bastante
Lo pensé ayer cuando fui al mercado, había más cosas en qué pensar,
Pero lo recordé en las compras
Yo, corriendo tras usted y su carrito imaginario.
Las fresas, el chocolate, el queso.
-En la sección de verduras pensé en otras cosas, lo admito-
Pensé en usted hoy. Antes de que llamara, antes de oír su voz.
Lo imaginaba sentado ahí… fumándose en un cigarrillo los días malos que pasaron
Bebiéndose mi dolor en un vaso de vino.
Luego caminaba y su rumbo era infinito, era eterno, era yo.
Me buscaba, entre las lucecitas tenues de la noche
Entre los ojos sobresaltados y las miradas imprecisas
Y ahí estábamos los dos, detenidos el uno en el otro. Absortos.
Y yo sentía moverse mi alma… tratando de escaparse.
Y usted me miraba fijamente y sonreía, y en sus ojos había un -Te Amo- grabado para mí
Y en sus manos una caricia que me advertía la falta que le había hecho en estos días.
Y yo lo veía como una extensión de mi noche y usted me sentía como un sueño de realidades
Y entonces lo amaba -Y usted me amaba-
Y ya no había nada más que pudiera decirse con palabras o escribirse en un papel.
Venga, lo amo y usted también me ama.
Cábala.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario