sábado, 19 de septiembre de 2009

Carta silente No. 16

Orilla de mis días…

Recordado Capitán:

La mañana me lo trajo en forma de suspiro. Le escribo. Enmudezco detrás de las sombras que deja su partida de cada noche, su ausencia eviterna.

Aquí estoy. No lo espero. Solo respiro.

Una vez decidí que ya no aguardaría más por su compañía. Lloré, me sentí hueca. Pero aquí estoy… desnuda entre las palabras, explayándome en la tinta negra que se confunde con la lluvia.

Aun lo amo, mi existencia lo reclama, a veces levanto mi mirada hacia el infinito horizonte, imaginando que se acerca en su barco de nubes.

No me odie. Sólo vívame… aun estoy viva.

De usted,

Cábala, la camarera de silencios.

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