Carta azul # 2
Recordado Capitán:
Por estos rumbos llegan noticias suyas.
El aire cuenta que no vive. Cuenta que se ha desfigurado por completo.
Cuenta que hoy no fue un buen día.
Capitán, ¿Qué va a hacer para convivir con la tripulación?
¿Cómo logrará no sentir nausea de sus podridas y malolientes humanidades?
¿Qué va a hacer ahora que no está solo?
Desde esta orilla árida e infame que me hace recordarlo le escribo.
Yo no sé cuanto sufre, no puedo imaginarlo,
Ni con los silencios, ni con las palabras que me produce su enfermedad.
He intentado contagiarme un rato de su virus repulsivo pero mi existencia no ha podido asimilarlo.
Entiendo en teoría lo que siente, pero no puedo sentirlo yo misma.
No sé cómo curar este mal, solo usted podrá encontrar un antídoto.
Esta Camarera sabe poco de casos como el suyo.
A veces imagino que es asco, repulsión, la nausea de la que tanto habla Sartre.
A veces parece miedo que se traduce en angustia, en asfixia.
Capital, usted sabe que lo amo
Que me duele su desesperación exteriorizada en un prolongado silencio.
Sabe que lo amo, no me aparte de su vida,
Y cuando encuentre una salida tome mi mano y guíeme hacia ella.
Eternamente Suya,
Cábala.
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