sábado, 19 de septiembre de 2009

CARTAS AL CAPITÁN

Orilla de mis días, noche sin número (Día mas largo del año)

Recordado Capitán:

Le escribo desde este pedazo de habitación que recicla mi olor de lluvia
Lo siento, en cada soplo de viento que toca mi cara, en cada suspiro de las nubes.
Me quedé sentada detrás de la ventana esperando que el espacio se dividiera en cuatro partes
Y cada una de ellas se llevara un cúmulo de mi historia anhelando llegar hasta su memoria de hombre felino.

Recibo sus palabras con alegría… paciente y silente me hice agua hasta la víspera de sus noticias
Ahora aparece y mi corazón se detiene por un minuto
Hasta abrir sus imágenes hechas letras, hechas un cuento ruso.

Yo deambulo entre los días y las noches que pasan en el calendario, sin pausa, sin prisa, solo existiendo.
Sin ningún avatar que resaltar, sin noticias.
Existo, a veces parece ser demasiado… para algunos puede ser imprescindible… avanzar, retroceder…
Yo solo permanezco, permanezco en la temporalidad, en el devenir y en usted.
Siempre permanezco en su existencia
Y eso me deja seguir despertando ante la fatalidad sin perjuicio alguno cada mañana.

Por eso lo amo, por eso no lo dejo como se dejan los prejuicios de la adolescencia
Por eso usted no pasa, permanece.
Por eso yo no paso, siempre estoy.

Ahora no tengo muchas ganas de conciliar con la vida, por eso prefiero dejar de escribir un momento
Tal vez, luego tenga algo más que decir a los dioses.

Por lo pronto no se olvide de mí, aquí estoy, detrás de las nubes,
Encima de las cabezas de los hombrecillos malolientes que se posan en su cajita de cristal.
No huyo, me quedo al acecho de los demonios que perturban sus noches
Así logro espantarlos con mi mirada de fuego, así logro retenerte en mi regazo
Por más que no pueda abrazarte hoy, por mas que tus manos no lleguen hasta mi pecho en el día mas largo del año.

Lo amo Capitan, no suelo decírselo con frecuencia últimamente pero usted lo sabe,
No tengo que disimular las lágrimas porque bajan solas, su presencia las llama
Tampoco una sonrisa, usted me las trae envueltas en papel celofán.

Y somos felices aunque la felicidad sea sólo una utopía
Y nos seguimos amando, aún cuando el amor lo inventé una mañana de septiembre que caminaba de su mano

Cuídese Príncipe de noches rotas y rojas
Mi cielo se destruye entre la rotación y la traslación de la tierra
Pero lo tengo a usted para detener el mundo, para devolverme las alas y hacer de mí un fénix de colores
Para hacer de mí una historia maravillosa…
Cuéntemela antes de dormir, necesito sentir su aliento de madrugada,
Sólo quédese conmigo hasta que las mariposas entren por la ventana del último piso
Y se posen en la cortina, quédese dentro de mí… siempre.

Tengo mis gafas pegadas con cinta transparente.

Hasta luego Capitán, ha sido un placer escribir para usted esta noche extensa de junio.
Cuídese mucho de los peligros que alberga la ciudad asfaltada que compartimos;
Sepáreme un instante eviterno en su agenda de días imposibles
Lo quiero tener cerca de mí, aun no sé cuando estaré visitando la ciudad sin nombre…
Pronto… ojalá pueda reflejarme en sus ojos.

Será hasta otro tiempo. De usted,

Cábala, la Camarera Sueca que hoy se explayó en la palabra para contarle lo que siempre ha sabido.

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