Carta Marrón #7
Recordado Capitán:
Hoy le escribo con las manos secas,
Parece como si las palabras se hubieran esfumado con un suspiro blanco.
Todo es monótono, todo es cuadriculado.
Me hundo en un abismo oscuro que se hace más inmenso cada día.
Llueve. ¿Sabe? Esta orilla de mis días me está costando lágrimas, y usted no aparece.
No lo siento ni en las sombras que antes solían sentarse en mi cama para hablarme de usted.
No lo siento ni en los silencios rotos de esta noche fría.
Antes las ondas del viento me traían su voz de mar en murmullos.
No lo oigo. No lo escucho reír.
Ni siquiera lo escucho llorar en la eternidad siniestra de una madrugada maldita.
¿Capitán por qué se fue así?
Prometió no salir de mi vida, prometió quedarse a mi lado,
Metido en mí alma transparente hasta que el tiempo se detuviera la mañana tibia
de un mes sin nombre, de un día sin horas.
Me muerdo los labios para no llamarlo, para no salir corriendo a estrellarme con el asfalto de su mirada
Para no decirle que lo necesito, que lo amo tanto que me maldigo a diario.
Que me partió la angustia y triplicó mis horas de bohemia.
Señor que no conozco:
Si mis letras le llegaran un día y leyera mi dolor en voz alta
Entienda que no quiero ser de palo
Pero usted me está haciendo demasiada falta.
Eterna, por desgracia…
Cábala.
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